Cuando aviones de combate estadounidenses e israelíes atacaron Irán el pasado fin de semana, causando la muerte de Ali Jamenei, el líder supremo, el informativo estrella de la televisión china relató la noticia con una franqueza inusual. Los hechos esenciales se comunicaron de forma clara e inmediata. Nada que ver con lo ocurrido apenas dos meses antes, cuando estallaron grandes protestas en toda la República Islámica. Durante las dos primeras semanas, los informativos chinos no dijeron nada al respecto. Cuando finalmente abordaron la oleada de disturbios, presentaron a los manifestantes como marionetas de “fuerzas externas”.
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