El “Jardín de mis abuelos” estaba ubicado en la calle República de Portugal al 2.000, entre Fitz Roy y Bogotá, Isidro Casanova. Días atrás, siete adultos mayores de esa residencia geriátrica fueron rescatados en estado de abandono. En este marco, El1 habló con una familiar de un adulto mayor que estuvo en ese centro, al que definió sin tapujos como “el geriátrico del horror”.
“Yo tenía un familiar con una enfermedad terminal. En la última etapa de la enfermedad fue necesaria su internación y caí en ese lugar. Les puedo asegurar que fue la peor decisión que pudimos haber tomado. Ni a los perros se los trata así”, alarmó la mujer.
Según la denunciante, los maltratos vivenciados la llevaron a acelerar la salida de su familiar de la residencia. “Estuvo internado solo dos meses. Las cosas que me contaba eran increíbles; enfermeras sin experiencia para atender a adultos mayores, alimentos en mal estado y las habitaciones en pésimas condiciones”.
“Lamentablemente, no había un turno que por ahí se destacara sobre otro para atender a las personas, todos eran iguales”, agregó con espanto.
El allanamiento que no generó asombro
La mujer sostuvo no haberse sorprendido al enterarse del allanamiento y posterior rescate de siete adultos mayores del geriátrico en cuestión. “Lamentablemente no me sorprendí, es muy feo cuando uno ve llorar a ese ser querido que a través de fotos te muestra pruebas de lo que está pasando. El tema son los trámites burocráticos por los que alguien que tiene a un familiar internado en un geriátrico debe pasar. Tuvieron que pasar dos meses para que recién lo pueda sacar de ahí. Finalmente lo pudimos llevar a uno que estaba en la localidad de La Tablada y ahí si lo atendieron muy bien hasta que falleció”, narró.
Y cerró: “Las penurias por las que pasamos las personas que tenemos algún familiar internado en este tipo de lugares son increíbles, porque no solo tenemos que luchar contra el factor económico, sino también contra la burocracia reinante que dificulta todos los procedimientos. Una persona mayor, más aun, un paciente terminal no puede esperar”.



