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viernes, abril 4, 2025

El Gobierno explicó el «problema burocrático» por el que la ciencia no tiene fondos y sigue paralizada

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El 27 de marzo de 2024 tendría que haber cerrado el plazo para que investigadores de todo el país pidan los PICT 2023, un subsidio que da la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, considerado «el» sostén de la investigación científico-tecnológica en la Argentina. A un año de esa fecha y por un problema que el Gobierno presenta como burocrático -y que los científicos juzgan como una dilación para «congelar» el sector-, el llamado a los PICT 2023 no se concretó y no se entregaron tampoco los subsidios PICT 2022, aun cuando el dinero del que debían nutrirse estaba disponible. Abajo, qué dice el Gobierno y las consecuencias de estas trabas de financiamiento en el sector.

El Gobierno no ejecutó una parte muy importante del presupuesto de la Secretaría de Innovación, Ciencia y tecnología en 2024, pero, como se verá, esa circunstancia no agota el problema por el que científicos de todos los colores vienen reclamando hace meses: y es que la entrega de subsidios interrumpida hace más de un año les impide concretar lo más básico de su trabajo diario. En diálogo con este medio, no son pocos los que aseguran terminar apelando al manotazo del bolsillo propio para cubrir insumos, reactivos, material bibliográfico y hasta comida para animales disponibles para investigación.

Sin minimizar a las ciencias sociales, cabe destacar que el 75% de los investigadores se aboca a temas que el mundo considera “cruciales” en términos de desarrollo e innovación, como las ciencias agrarias, ingeniería, tecnología, ciencias de los materiales, ciencias biológicas, de la salud, ciencias exactas y naturales. Son áreas que casi dependen del uso de insumos y dispositivos tecnológicos que exigen renovación y mantenimiento.

De un 75% también habló Norberto Zwirner, bioquímico, investigador Superior del Conicet y director del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME), “el instituto legado del doctor Bernardo Houssay, uno de los tres premios Nobel en ciencia de Argentina, sin contar a Luis Federico Leloir, que también trabajó acá”.

Zwirner explica: “Desde que asumió el Gobierno cortaron todo el financiamiento. Pagaron algunos subsidios atrasados previos a los PICT 2022, pero calculamos que en nuestro instituto hay un 75% de grupos de investigación sin financiamiento».

Argentina y la inversión en ciencia y técnica

¿El resultado? Destacó los obstáculos para mantener el material biológico «muy sensible» que utilizan: «Se almacena en nitrógeno líquido, un insumo que se compra en grandes tubos a un proveedor externo. Hoy ese gasto no se está pudiendo sostener, lo que jaquea la conservación de muchas líneas celulares modificadas genéticamente, con las que se vienen haciendo investigaciones importantes en temas como oncología o endocrinología”.

Desde el Gobierno aseguran que los PICT se volverán a poner en marcha y que no hay un vaciamiento del sector, aun cuando una de las afirmaciones fuertes de agosto de 2023 del entonces candidato a Presidente Javier Milei fue que cerraría el Conicet. “Durante años, cada PICT eran unos 20.000 dólares por año, por 3 años. Pero, devaluación mediante, ese monto fue reduciéndose, y últimamente no llegaba a los 10.000 dólares por año, por 3 años. Insuficiente, pero uno se las arreglaba con eso”, se lamentó Zwirner. Al margen de algunas cuotas de PICT más viejos, esa rueda presupuestaria está frenada hace más de un año.

El Gobierno reconoce las demoras. Luego de varias charlas, esta cronista logró entender lo que afirma la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología: y es que el problema es más burocrático-administrativo que de presupuesto, ya que la estructura que debería definir los subsidios en cuestión, tiene su staff incompleto. ¿Es posible que un problema como ese no se haya resuelto en más de un año?

Para entenderlo, hay que zambullirse en el nuevo organigrama de este pedacito del Estado nacional: un cúmulo de cajas chinas, donde las palabras “ciencia» y «tecnología» e «innovación» figuran demasiadas veces.

Las cajas chinas de la ciencia en Argentina

Si uno se pone por objetivo hallar la estructura de Gobierno equivalente al viejo Ministerio de Ciencia que hasta diciembre del 23 manejaba Daniel Filmus, verá que del Poder Ejecutivo depende la Jefatura de Gabinete de Ministros, con Guillermo Francos a la cabeza, y de él depende la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, que desde junio, tras la salida de Nicolás Posse de Jefatura de Gabinete y la consecuente renuncia del entonces secretario de Ciencia Alejandro Cosentino, encabeza Darío Genua, ex Enacom.

Darío Genua está al frente de la Secretaría de Innovación, Ciencia Y Tecnología. Foto: Emmanuel FernándezDarío Genua está al frente de la Secretaría de Innovación, Ciencia Y Tecnología. Foto: Emmanuel Fernández

Al principio de esta nota se dijo que en marzo de 2024 debían darse por cerrados los pedidos de los PICT 2023 y pagarse los PICT 2022 (cuya lista de beneficiarios ya estaba armada). En los nueve meses que lleva la gestión de Genua, la cosa sigue igual que como estaba con Cosentino: sin avances.

El presupuesto ejecutado por esa secretaría en 2024 fue de sólo el 40% ($41.775 millones de pesos, sobre un presupuesto vigente de $104.688 millones de pesos, según datos oficiales del entorno de Genua). En cuanto a la subejecución, explican que no se puede entregar dinero mientras persista la deuda de rendición de gastos de unas 1.900 instituciones de ciencia y tecnología, entre “fundaciones, institutos de investigación y universidades nacionales”. Clarín pidió la lista completa de entidades y la deuda de cada una. Sólo se dieron detalles de unas pocas universidades nacionales que adeudarían su rendición de gastos en programas equipamiento y construcción (“Equipar” y “Construir”, entre otros).

Lejos de ese tema está el investigador de a pie que pide un subsidio para cierto proyecto de ciencia o tecnología. Para comprender realmente el problema, hay que meterse en las subcapas del organigrama, armarse de paciencia con los nombres y entender que Genua dirige un área mayor que la que tenía Filmus. La actual Secretaría de Ciencia no equivale al viejo ministerio.

La Agencia científica y el BID

El equivalente más preciso es la subsecretaría de Ciencia y Técnica. La manejaba Paula Nahirñak, pero hace unos días quedó bajo el mando de José Luis Acevedo, hombre no formalizado en su cargo, que proviene del entorno del diputado Diego Santilli.

En 2024, esa subsecretaría tenía vigente un presupuesto de $45.185.782.583. Ejecutó $3.025.706.597; es decir, menos del 6,7%, informaron fuentes oficiales. Por fuerte que suene eso, el problema reportado en estas líneas no estaría del todo acá, subrayan en el Gobierno, ya que los PICT provienen de otra área que tiene su propio presupuesto.

Salen, en cambio, de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación. Todos le dicen “la Agencia”. Es un organismo que no es nuevo y que actualmente maneja Natalia Avendaño. Funciona en forma descentralizada, navegando sin rumbo claro en la órbita de la Secretaría de Ciencia.

Los investigadores vienen reclamando por la paralización de sus proyectos y el Gobierno dicen que pronto se resolverá.Los investigadores vienen reclamando por la paralización de sus proyectos y el Gobierno dicen que pronto se resolverá.

La mayor parte de los subsidios que administra (80% del dinero) se nutren de financiamiento externo; puntualmente, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que tiene una línea de financiamiento destinada a estimular la actividad científica local: el Programa de Innovación Federal (AR-L1330). La meta establecida en 2021 fue destinar a innovación y ciencia 287.500.000 dólares (en un plazo que Clarín no pudo confirmar, pero sigue vigente). El 20% del monto corría a cuenta de la Argentina. Hasta la mitad de 2024, el desembolso acumulado llegaba al 60% del total, señalan reportes internos del banco que consultó este medio.

Muchos científicos reclaman que la Agencia subejecuta las partidas del BID o las tiene «freezadas» y por eso no reciben dinero para trabajar. A contrapelo de las importantes subejecuciones de la Secretaría y la Subsecretaría, las cifras del Presupuesto Abierto del Ministerio de Economía muestran que tanto en 2023 como en 2024, «la Agencia» ejecutó casi por completo su presupuesto.

Según informó el Gobierno, en el último año, el “devengado” (entendido como dinero «gastado», aunque este punto no es del todo claro) fue del 83% del presupuesto: $23.235 millones, sobre un disponible de $27.827 millones. La incógnita es cuál fue el destino de ese dinero, dado que los investigadores dicen no haberlo recibido, y el Gobierno, que lo gastó.

La mayor subejecución no habría sido de las partidas del BID sino de un monto menor proveniente del Tesoro Nacional. Por eso, en el entorno de Genua se resisten a hablar de recortes en los subsidios. Aseguran, hace ya un par de meses, que los PICT se reactivarán apenas se resuelva el pequeño tema de recursos humanos que los tiene frenados desde el cambio de Gobierno.

Un directorio vacío y la ciencia a la espera

La Agencia debería estar compuesta por un director (ahora es Natalia Avendaño) y un directorio con 10 miembros, representantes de las distintas áreas del conocimiento. Ese directorio no existe hace un año. Hubo una renuncia masiva de sus miembros, tras un episodio que desde el entorno de Genua comunican así:

El 31 de enero de 2024, el directorio en funciones decidió autoconvocarse de manera irregular, arbitraria y fuera de reglamento, ya que el mismo establece la imposibilidad de sesionar sin la presencia de su Presidente, cargo que se encontraba vacante. En dicho acto se pretendieron dar por aprobados 1.582 proyectos (de los PICT 2022) que comprometieron recursos sin la más mínima previsión presupuestaria. Días después, el pleno del directorio renunció. Se necesita contar con un nuevo directorio para dar curso a los procesos administrativos tendientes a otorgar financiamiento para esta convocatoria”.

El viejo Ministerio de Ciencia y actual Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, en Palermo.El viejo Ministerio de Ciencia y actual Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, en Palermo.

En esos días de enero, el Gobierno de Javier Milei recién arrancaba. Los miembros del directorio seguían en sus sillas desde la gestión anterior, pero al estar acéfala, faltaba quien «firme», señalan informalmente los consultados.

Zwirner lo recuerda así: “La lista de los beneficiarios de los PICT 2022 -entre los cuales me encuentro yo- debería haberse definido en noviembre de 2023, pero todo se demoró y, luego de esperar bastante la designación de un director de la Agencia, el directorio finalmente decidió reunirse y publicó la lista a fines de enero, sabiendo que no había firma. Los subsidios eran necesarios para trabajar. El Gobierno apelaba a una maniobra de dilación, evitando esa designación. Cuando se publicó la lista, se generó una crisis: el Gobierno se enojó con la Agencia y parte del directorio terminó renunciando. Los contratos de los PICT 2022 no se firmaron y todo quedó en la nada”, contó Zwirner.

A esa crisis se sumó que en marzo debían cerrarse los pedidos para los PICT 2023. Coincidió con la designación de Alicia Caballero al frente de la Agencia. Rozando lo tragicómico, Caballero no tenía directorio. Estuvo en su cargo, siempre sin directorio, hasta septiembre pasado, cuando renunció (o la invitaron a renunciar).

La ciencia argentina y una historia abierta

Mientras los PICT 2022 siguen sin concretarse, los de 2023 se prorrogaron numerosas veces. Debían cerrarse en marzo de 2024, pero se estiraron hasta el 24 de abril, hasta el 31 de julio, hasta el 4 de septiembre, hasta el 13 de noviembre, y ya en 2025, hasta el 13 de febrero. Ahora el sitio Argentina.gob.ar informa la llamada «última prórroga», el 22 de mayo próximo.

Para que algo fluya, Natalia Avendaño debería convocar a un nuevo directorio. En su entorno dicen que lo hará pronto. La misión del directorio no será menor, ante tanto desfasaje, pero cabe subrayar que esos 10 expertos no son los únicos que determinan los subsidios, en el extremadamente riguroso sistema científico argentino.

El Gobierno considera inválida la lista de los PICT 2022 elaborada con el directorio acéfalo, pero -para cerrar- veamos cómo funciona el sistema de selección.

Todo parte de una estructura de la Agencia, que son las llamadas “coordinaciones temporarias temáticas”. Por ejemplo, la de “ciencias medicas 1” evalúa los temas de inmunología, oncología y hematología, y está integrada por cuatro científicos: tres coordinadores y co-coordinador, que deben saber lo suficiente del tema. Se buscan, para esos roles, investigadores de renombre que elige el directorio, a veces en base a las sugerencias de los coordinadores y co-coordinadores salientes.

Pero las comisiones no eligen a quienes o a qué proyectos darles financiamiento: cada comisión evalúa y elige un par de evaluadores argentinos (ajenos a la Agencia), que no tengan conflictos de interés y sean afines a la temática. Además, se suma un evaluador externo de habla hispana. Son tres evaluadores en total, que deben pasar un filtro riguroso para probar que no tienen conflictos de interés.

Elaboran un reporte sobre cada solicitud de PICT, y ese informe es luego analizado por los coordinadores, y por la llamada “comisión ampliada” o “comisión ad hoc”, con la que a veces hay disparidades en los puntajes. Todos juntos analizan las diferencias y arriban a consensos o acuerdan un puntaje promedio. Por fin, el directorio de diez miembros (ahora inexistente) refrenda las decisiones tomadas por las coordinaciones, en base a los reportes de los evaluadores.

Al final de este choclazo, el director de la Agencia pone «el gancho». Firma los contratos de los subsidios, sea entre la Agencia y el Conicet como entre la Agencia y cierta universidad. Esto es lo que nunca ocurrió con los PICT 2022. Y es lo que tiene la rueda del financiamiento en ciencia totalmente paralizada.

PS

Redacción

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