Sofía Gonet, la influencer conocida como “La Reini” y una de las participantes de MasterChef Celebrity, sorprendió a sus seguidores al anunciar en historias de Instagram que comenzó el proceso para borrar varios tatuajes que se hizo “a los 16 años sin ningún tipo de criterio ético y estético”. Con sinceridad, describió que sentía “terror” y que la sesión abrió una etapa que le resulta “dolorosísima”. “Tengo solo una sesión hecha. Vamos por la segunda. Les voy a mostrar, pero en este momento tengo miedo”, confesó.

Tras la primera intervención, Gonet compartió una actualización: “Me pusieron anestesia. Todo listo. Bueno, la verdad no dolió tanto. Me parece que exageré. Fue bastante tolerable la situación. Y ahora a esperar que se vayan yendo hasta la próxima sesión”. Con esta muestra de honestidad emocional, confirmó que la incertidumbre inicial puede superarse y que el dolor, bajo anestesia, se hace más llevadero.
Cómo es el proceso de borrado de tatuajes a láser
La eliminación de tatuajes con láser, generalmente un láser Q-Switched o de ultracorto pulso como el Picosegundo, rompe las partículas de tinta para que el sistema inmunológico las elimine gradualmente. Se requieren varias sesiones (cada cuatro a ocho semanas); entre cada una, el tatuaje se desvanece un 8 % a 15 %.
El dolor varía según la zona del cuerpo, la sensibilidad individual y el tipo de tinta. Se lo compara con el golpe de una banda elástica o un pinchazo fugaz. Zonas cercanas al hueso o ricas en terminaciones nerviosas (como muñecas o tobillos) suelen ser más sensibles. Para mejorar la tolerancia, se emplean cremas anestésicas, enfriamiento o anestesia local —tal como vivió Sofi durante su sesión—, lo que puede transformar la sesión en algo soportable, según la propia experta.
Para Gonet, este proceso no es solo estético: representa una decisión consciente de dejar atrás marcas que ya no la representan. Eliminó los tatuajes “tumberos” con una mirada crítica de su propia imagen, en una etapa de cambio y evolución personal. Al hacerlo, subraya la importancia de que las nuevas generaciones conozcan que borrar un tatuaje es posible, aunque implica varias sesiones, paciencia y cierto sufrimiento físico.
Tras la segunda sesión, Gonet podrá compartir los resultados reales: la piel comienza a regenerarse, se observa enrojecimiento, costras y leves inflamaciones que ceden en días. El éxito depende de la tinta, su antigüedad, el área y los cuidados posteriores, como evitar el sol directo. Según especialistas, la mayoría de los pacientes necesitará al menos 5 a 7 sesiones hasta lograr un borrado significativo.
En ese sentido, Sofi Gonet se planta frente al espejo del láser para exorcizar una parte de su pasado, y lo hace sin tapujos: “me da terror”, dijo; pero también descubrió, en medio del dolor controlado, que puede atravesarlo. Su cambio, más que estético, se trata de liberar una narrativa personal que busca concordar con su identidad actual. Con valentía, expone un proceso real, difícil y humano, que podría inspirar a quienes sienten que sus tatuajes ya no les pertenecen.

