Si hay algo que a primera vista se destaca de la versión final del informe “Estado del clima en Argentina 2024” que este jueves publicó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) son los colores de su portada. Pero, aun cuando la mitad de esa carátula luce matices estridentes, en rojo y anaranjado «fuego», y aun cuando el reporte subraya que fue un año signado por eventos de extremo calor y extremo frío, las expresiones “cambio climático” y “calentamiento global”, no figuran ni una sola vez, a diferencia de lo que decía el mismo texto en una versión preliminar.
El reporte del clima en Argentina el año pasado no incluye esos conceptos, pero tampoco se priva de aclarar que “la temperatura media del país en 2024 superó el promedio 1991-2020, posicionándolo como el segundo año más cálido desde 1961”, que “fue el año más seco desde 1961”, que “los niveles de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso continuaron en aumento, tras alcanzar en 2023 sus valores más altos de los últimos 800.000 años”, que “el contenido de calor en los océanos llegó a su nivel más alto en 65 años de observaciones” y “superó el récord de 2023”; que se achicaron los glaciares y que las tasas de calentamiento oceánico y de elevación del nivel del mar se aceleraron en los últimos 20 y 10 años, respectivamente, entre otros indicadores clave.
Unos días antes de la publicación de este informe, empleados del SMN reportaban por lo bajo que la nueva conducción del organismo estaba llevando a cabo acciones de censura. Habían advertido a este medio que la versión definitiva del informe iba a ser distinta de la versión preliminar, publicada en noviembre pasado: «No podemos usar palabras como cambio climático o calentamiento global. Podemos seguir diciendo que la temperatura aumentó, pero no podemos usar esas expresiones. Vamos a ver qué repercusión genera hablar de las mediciones de gases de efecto invernadero. Veremos si hay otra bajada de línea».
La cuestión del «modelo» ambiental que sigue el Gobierno tuvo un precedente fuerte hace no mucho: el 13 de noviembre pasado, cuando el Presidente Javier Milei ordenó intempestivamente que la delegación argentina en la COP 29 sobre cambio climático abandonara ese encuentro en Azerbaiján y regresara de inmediato al país.
Aunque Clarín encontró materiales informativos de los últimos cuatro años que (se deduce y fuentes reservadas lo confirman) fueron dados de baja de la página del SMN por mencionar al “cambio climático”, al “calentamiento global” o por simplemente hablar de “contaminación”, el Ministerio de Defensa, cartera que conduce Luis Petri y en la que orbita en forma descentralizada el SMN, dimensiona esas podas como un mero cambio de enfoque.
Este medio además cotejó la versión preliminar del reporte anual del clima en Argentina en 2024 (publicado en noviembre de 2023) con la versión definitiva (publicada este jueves). El texto incluía cuatro referencias al “cambio climático” que ya no están. Y había una alusión a “calentamiento global” que tampoco figura, en el punto 4.1, titulado «Dióxido de carbono (CO²) y metano (CH⁴)«. La versión definitiva de ese apartado es más corta que la preliminar. Sacaron, entre otras, las frases «gases de efecto invernadero», «antropogénico», «actividades humanas» y «parcelas atmosféricas libres de la influencia directa de la actividad humana».
Mientras el nuevo reporte atravesaba varios filtros de edición, los técnicos del SMN cruzaban los dedos para que no se quitaran, también, las menciones a los gases de efecto invernadero (GEI). El temor tenía su razón de ser porque, averiguó este medio, el 25 de febrero de 2022 salió publicada una nota de prensa del SMN titulada “Más y mejores mediciones de Gases de Efecto Invernadero”. Ya no está disponible.
Si de reformas se trata, el propio Petri dio un paso importante esta semana: presentó un polémico proyecto en el que le propone al Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado (conducido por Federico Sturzenegger) que fabrique una suerte de “2 en 1” y fusione el Instituto Geográfico Nacional (IGN) con el SMN. Los argumentos de Petri en ese texto son similares a otros que ya salieron de la actual administración de Gobierno: la existencia de supuestas áreas solapadas o con funciones superpuestas.
Cambio climático: qué dice el Gobierno sobre el contenido dado de baja
El aire se siente pesado en el SMN. El staff de 1.000 personas distribuidas en las estaciones que el servicio tiene en todo el país teme que si la fusión se confirma, se avecine otra tanda de despidos. “Como los 48 que hubo tras el cambio de Gobierno”, esboza, angustiada, una de las fuentes.
Explicó que la selección terminológica para “rodear” con eufemismos el concepto del cambio climático se consolidó hace poco, luego de la asunción, a fines de 2024, del militar retirado de la Fuerza Área y ex combatiente de Malvinas Antonio José Mauad. Había sido cuestionado por no cumplir con los requisitos establecidos para liderar el SMN, pero aun así dirige el organismo.
Clarín se comunicó con el área de Prensa del Ministerio de Defensa. Negaron cualquier acto de censura y aclararon que sólo se exigió a quienes integran el SMN una especie de alineamiento (que juzgan lógico) con los dichos públicos sobre estos temas, de parte del propio Presidente Javier Milei y del ministro Petri.
Aseguraron que si se borraron notas enteras de la web, no fue por pedido expreso de ellos. Dieron a entender que solamente se exigió una adaptación al nuevo enfoque. Mencionaron la posibilidad de hablar de desafíos climáticos (en lugar de cambio climático), aunque esa expresión (quizás por ser totalmente imprecisa) no fue usada en el reporte de 2024.
El nuevo posicionamiento fue transmitido por escrito: dicen que “el Estado reconoce la magnitud e impacto de los crecientes desafíos climáticos y asume la necesidad de avanzar hacia un cambio de paradigma en su abordaje”, y remarcan la necesidad de “dejar atrás una perspectiva basada exclusivamente en la culpabilización del accionar humano, para avanzar hacia un enfoque más integral, que reconozca la evidencia científica disponible pero también promueva soluciones concretas, basadas en la innovación tecnológica, el desarrollo y el crecimiento económico”.
Proponen “superar” las “visiones ideologizadas del pasado para dar lugar a políticas públicas eficaces, adaptativas y socialmente justas”. “No se trata de negar el problema, sino de abordarlo con herramientas útiles, modernas y enfocadas en generar un verdadero impacto”, cierran.
Qué contenido fue quitado de la web
A partir de la información provista por tres investigadores del SMN que afirmaron que mucha información fue dada de baja en lo que va de 2025, Clarín hizo una búsqueda de contenido, a través de reservorios online que ofrecen capturas de pantalla que se remontan varios años atrás.
Ese contenido estaba en la sección Comunicación/Prensa y comunicación, de la web del SMN. Quien ingrese a esa sección verá que hay cuatro subsecciones ubicadas horizontalmente, como si fueran “botones” para cliquear. Hasta 2025 había cinco. Ahora hay cuatro.
El que ya no está decía “cambio climático”. Contenía notas de prensa informativas, algunas de las cuales tenían una edición orientada a la necesidad de frenar la aceleración (impulsada por la acción humana, según el consenso internacional) de ese proceso global irrefrenable. Ya no hay notas y, como se puede ver en la imagen que acompaña estas líneas, tampoco hay botón.
Clarín logró rescatar parte del contenido que ya no está disponible. En concreto, más de 15 artículos publicados por el SMN entre 2021 y 2024. Como se puede, esos materiales, en muchos casos, son recuperables, si bien a priori salta el frustrante You are not authorized to access this page (“usted no está autorizado a acceder a esta página”).
El divorcio del SMN y el cambio climático
De las notas que fueron publicadas en 2021, se bajaron, entre otras, las siguientes: “Aire saludable, planeta saludable” (publicada el 7 de septiembre de 2021), “Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono” (16 de septiembre de 2021) “La contaminación del aire, una amenaza de proporciones para la humanidad” (24 de septiembre de 2021), “Cambio climático: África, el continente en la mira” (publicada el 19 de octubre de 2021) y “El suroeste del Pacífico, otra región damnificada por el cambio climático” (publicada el 11 de noviembre de 2021).

De 2022 se hallaron estos artículos, también dados de baja: “Más y mejores mediciones de Gases de Efecto Invernadero” (25 de febrero de 2022), “Proyecto Patagonia-Alaska: la iniciativa que le da alas a la ciencia y se une a la investigación sobre el cambio climático” (publicada el 6 de abril de 2022), “El cambio climático hizo que la reciente ola de calor en Argentina fuera 60 veces más probable” (publicada el 26 de diciembre de 2022) y “Científicos definen estrategias para enfrentar el Cambio Climático en Argentina y la región” (22 de julio de 2022).
De 2023, “El calor extremo en América del Norte, Europa y China en julio de 2023 es mucho más probable debido al cambio climático” (publicada el 25 de julio de 2023), “A mitad de camino en la Agenda 2030, no estamos cumpliendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible” (14 de septiembre de 2023), “Cambio climático sin tregua: la Tierra supera nuevos límites con el septiembre más caluroso” (6 de octubre de 2023), “El círculo vicioso del cambio climático se agrava en América Latina y el Caribe” (4 de julio de 2023) y “Las olas de calor podrían restarle 0,6 puntos al PBI global” (11 de diciembre de 2023).
De 2024, solo se pudieron rescatar dos notas: “’Niños meteorólogos’, la campaña global para movilizar la acción urgente por el clima” (21 de marzo de 2024) y “El Niño y los efectos del cambio climático azotaron América latina y el Caribe en 2023” (19 de mayo de 2024).
Quién mirará las catástrofes naturales en Argentina
“En el SMN tenemos una función clave en el día a día, que es operativa y de investigación”, explicó una de las voces consultadas. Decepcionada, compartió el plan estratégico de cuatro años, ahora casi diluido, en el que venían trabajando: “En 2023 terminamos uno y se inició otro, también para mejorar la forma de trabajo del Servicio. Debería terminar en 2027. Se establecían las iniciativas para poder llegar a distintas metas de seguimiento anual”.
Una de las metas consiste en, de a poco, reemplazar las estaciones de observación manual que el SMN tiene en todo el país, por estaciones automáticas. Es decir, que la tarea que en fatigantes turnos de 12 horas hoy hace buena parte del personal del SMN para elaborar pronósticos de corto plazo, sea reconvertido (en una transición pensada) hacia tareas analíticas o de investigación, y reemplazado por estaciones automatizadas. Nadie niega que esa modernización, a largo plazo, provocaría una reducción de los recursos humanos del SMN.
Siempre con el temporal de Bahía Blanca sobrevolando en el ambiente, la persona que habló con Clarín fue enfática: «Si no tenés buenas observaciones, no tenés nada, por más que tengas un buen modelo o buenos satélites. Siempre vas a tener que validar o calibrar con la observación meteorológica. Ni hablar de las estaciones con registros valiosos de más de 100 años que tenemos en Argentina. Para cualquier actividad que uno quiera desarrollar en cualquier parte del país, va a precisar conocer datos meteorológicos y del clima, completos y bien elaborados. El dato meteorológico es la base de todo”.