Goethe, que fue un intelectual brillante porque era un hombre ocioso, aunque esta segunda condición no siempre garantice la primera, sostenía que quienes temen a las ideas acaban perdiendo la capacidad de crear conceptos, un requisito necesario para ser entendido en la vida y triunfar en política. El presidente (en funciones) de Andalucía –Moreno, el Gran Laurel, dueño de una mayoría que lucha por conservar frente a Vox– no tiene muchas ideas, es verdad, pero en los últimos ocho años ha sabido cincelar un par de conceptos eficaces que han hecho que primero se consolidase en San Telmo y después consiguieron la hegemonía del PP en el Sur de las Españas, además de darle opciones serias para aspirar al trono de Génova.
]]>



