Ian Lucas ganó. Y no pudo contener las lágrimas. Apenas escuchó su nombre como el gran campeón de MasterChef Celebrity este jueves 19 de marzo, el joven participante se quebró en pleno vivo, rodeado de abrazos, aplausos y la emoción de sus compañeros. “Fue un sueño haber compartido todo esto con ustedes. Siento que con trabajo y esfuerzo se logra todo”, expresó con la voz entrecortada, ya con el trofeo en sus manos y acompañado por su abuela, una de las figuras clave de su historia.
La definición fue electrizante. Ian se enfrentó a Sofía Gonet, conocida como La Reini, en un duelo que combinó técnica, identidad y emoción. Mientras ella apostó por un menú sofisticado y estético inspirado en Argentina —con trucha patagónica, vieiras con humita y un brûlée de higos con dulce de leche—, él eligió un camino mucho más personal: un recorrido por su infancia.
Su menú fue un homenaje directo a sus raíces: fainá con provolone, milanesa de tomahawk con fideos caseros y, como broche de oro, un arroz con leche cargado de significado. “Me crié con mis abuelos”, contó durante la preparación, explicando por qué cada plato llevaba el número de las casas donde creció.

La emoción de Ian en la final y su especial vínculo con su abuela
Ese vínculo emocional atravesó toda la final. El momento más conmovedor llegó con el postre, cuando relató que su abuela Lidia solía prepararle ese arroz con leche. Desde la cocina, ella no pudo contener las lágrimas. Tampoco el jurado: Donato se mostró visiblemente emocionado al probar sus platos.
Al momento de agradecer, Ian Lucas, conteniendo el llanto, dijo: “Esta experiencia me la guardo para siempre. Es única e irrepetible… fueron seis meses que la verdad la pasé increíble con todos ustedes. Me llevo amigos nuevos, toda la gente que labura acá, el jurado que lo veía por la tele, mis compañeros. Gracias a toda la gente que banco mucho. Y a mi familia. Estoy muy feliz que hayan venido y que los amo. Y a vos jefa (Wanda), la número uno”.

El veredicto final lo encontró en el reacting de Telefe, donde se enteró de su triunfo en vivo. Allí, completamente movilizado, volvió a poner en palabras lo vivido: “Las lágrimas son de emoción, porque se termina algo lindo que disfruté mucho… lo soñaba pero no pensé que iba a pasar«.
Y siguió notablemente movilizado: «Hablo en general, de toda la experiencia. Dejé mucha gente allá en México y para mí es eso, compartirlo con mi familia, con mi gente. Salí de mi zona de confort, que hubo muchas cosas que me perjudicaron y no me sumaron, pero yo soy esto. Me sentí muy cómodo acá, en serio en MasterChef se formó una familia”.
Así, entre recuerdos, sabores y mucha verdad, Ian Lucas se quedó con el título y dejó una huella imborrable en la cocina más famosa del país.

