
Lleida
Pasear entre flores de melocotoneros, nectarinas, paraguayos y platerinas. Es lo que buscan los miles de visitantes que estos días acuden a Aitona, un pueblo del Lleida que presume de su mar rosa por el color de las flores de sus frutales que atrae cada vez más turismo extranjero e influencers . El Ayuntamiento cifra en unas 20.000 las personas que cada año visitan sus campos. Este miércoles recorrerá las fincas el cónsul de la India, Inbasekar Sundaramurthi.
“Somos 2.600 habitantes, en verano 7.000. Los que llegan no vienen a veranear, vienen a sudar, a recoger fruta a 40 grados…”, contaba ayer un guía, Tano Capell, en uno de los autobuses en los que el Ayuntamiento traslada a los turistas desde el pueblo a una finca del grupo Espax. El bus pasa también por las casas en las que se rodó la película Segon Origen , dirigida por Carles Porta.
Las visitas organizadas comenzaron en 2011 con el proyecto Fruiturisme, impulsado por el Ayuntamiento
Cesca Pérez y Xavier Ferrero, barceloneses afincados en El Vendrell visitaron ayer una de las fincas de las 3.500 hectáreas floridas estos días. Son repetidores. “El año pasado vinimos por nuestra cuenta y me puse una alarma en el móvil para estar pendiente y hacer este año una visita guiada para saber más. Estoy alucinada con el increíble trabajo de estos hombres con el control de plagas o con el riego”, cuenta Cesca.
Mercè de Miguel llegó desde Barcelona con un grupo de amigos. Tenían intención de ir al valle del Jerte a ver la floración de cerezas y han preferido visitar primero Aitona. De su viaje al Segrià se lleva el relato del payés Sisco Calzada del esfuerzo de los payeses para colocar su fruta en los mercados y el aprendizaje de poder diferenciar una flor del melocotón de la de nectarina, un recuerdo que también se han llevado Isabel Aluja, de Reus y Paqui Alcaide y sus amigos de Manlleu, que han cambiado una propuesta para ver tulipanes en Holanda por la floración de Aitona.
Las visitas organizadas a campos floridos comenzaron en 2011 con el proyecto Fruiturisme del Ayuntamiento. En tres semanas genera unos 800.000 euros en el pueblo con las visitas, la feria agroalimentaria y los ingresos de los restaurante de la zona, según la alcaldesa, Rosa Pujol. Este año la temporada comenzó el 6 de marzo con visitas a las fincas de melocotoneros hasta el día 22. La campaña se alarga hasta el 29 con visitas a tierras de almendros.
Para el teniente de Alcaldía, Eduard Marín, Fruiturisme es “un valor añadido para el pueblo y para la comarca que permite conocer la faena del agricultor. “En el proyecto –agrega– son muy importantes nuestros guías, nuestros voluntarios. Y hemos conseguido también crear una cohesión y que el pueblo se sienta orgulloso de que nos vengan a ver”.

Aitona presume de lo instagrameable que son sus flores, testigos de alguna petición de mano, de anuncios o de books de fotos de modelos. También de abrir un filón turístico al que se han sumado más pueblos del Lleida. En el Segrià, doce más, entre ellos La Granja d’Escarp o Torres de Segre. En Les Garrigues, Arbeca organiza rutas entre almendros y en el Urgell se han sumado Preixana, Vilagrada, Tornabous o Tàrrega donde el Mas de Colom, Casa Borges organiza actividades alrededor de la floración del almendro, entre ellas la bautizada como El vuelo de las abejas, que pone en valor el papel esencial de estos insectos para la polinización y futura formación del fruto.

Fruiturisme no es solo visitar campos de flores, de día o de noche con vermut música y árboles iluminados. El Ayuntamiento organiza el día 16 el Foro Floración: Motor de Desarrollo Rural. Reunirá a representantes institucionales, expertos, alcaldes y profesionales vinculados al turismo y al sector primario para analizar la floración como recurso para el desarrollo de territorios rurales.



