La avena está señalada como uno de los mejores desayunos debido a su valor nutricional y otros beneficios. Pero la ciencia asegura que es más beneficiosa en otro momento del día.
La avena, además de ser rica en nutrientes esenciales y aportar fibras dietéticas (en especial betaglucano), proteínas y vitaminas del grupo B, también es una aliada para ayudar a mejorar la digestión. Su fibra soluble regula el tránsito intestinal y favorece la microbiota.
Por otro lado, uno de los problemas más grandes de las malas costumbres nutricionales se da a la hora de la cena. Comer mucho a esa hora no lo recomienda nadie y, por lo general, se priorizan comidas rápidas que puedan saciar sin ir a la cama con pesadez. Aquí es donde la avena tiene gran potencial y juega un papel clave.
Cuándo es mejor comer avena
Existen numerosos estudios que indican que la avena puede ser un gran generador de saciedad y un aliado para evitar «picoteos» de noche, que pueden hacer que se pierdan los beneficios de comer saludable durante el día.
La avena es principalmente muy saciadora debido a su alto contenido en fibra soluble (betaglucanos), que al absorber agua en el estómago forma un gel viscoso que aumenta el volumen de los alimentos y retrasa el vaciado gástrico.

«Los alimentos que aumentan la saciedad pueden ayudar a los consumidores a resistir las tentaciones de comer y a cumplir con la restricción calórica», indica el estudio, cuyo método se basó en 48 individuos sanos mayores de edad que consumieron «porciones isocalóricas de avena o un cereal de desayuno listo para comer (RTEC) a base de avena en orden aleatorio con al menos una semana de diferencia».
Según indican, se completaron escalas analógicas visuales para medir el apetito y la saciedad antes del desayuno y durante la mañana. El almuerzo se sirvió 4 horas después del desayuno. Se determinaron las propiedades fisicoquímicas de la fibra soluble de avena y se analizaron las respuestas de apetito y saciedad. «La avena aumentó la sensación de saciedad y redujo el hambre, el deseo de comer y la ingesta prospectiva», concluyeron.

Por esto, la ingesta de avena en la cena, su índice glucémico bajo la convierte en una alternativa increíble para no caer en «picoteos» y, mucho menos, en esos «antojos» de algo dulce que tan mal hacen antes de irse a dormir.
La avena (la natural, no multiprocesada) asegura una digestión suave y, con el acompañamiento adecuado, puede resultar una gran aliada de un mejor sueño y descanso, además de llevar una buena alimentación nocturna.

