Miquel Bort no es un tipo cualquiera. Lo saben quienes le conocen –tuve la suerte de hacerlo hace veinte años– y después admiran por su dedicación casi obsesiva para intentar cambiar la mentalidad de los conductores y ayudarles a prevenir los accidentes en la carretera. Agente del área de Trànsit de los Mossos d’Esquadra, destinado en las Terres de l’Ebre, su cuna, acaba de recibir la medalla al Mérito de Protección Civil concedida por el Ministerio del Interior. Un reconocimiento a dos décadas de charlas y actividades –“cientos, imposible recordar cuántas, por toda España”– con conductores de colectivos de todo tipo, además de escribir varias publicaciones.
“Esta distinción tiene para mí un significado profundo”, cuenta mientras muestra con orgullo la medalla. Su objetivo siempre ha sido el mismo, que cuando vuelvan a coger el volante la actitud de los chóferes ya no vuelva a ser la misma. Miquel, cercano y enérgico, regala siempre una moneda agujereada con la idea de que se cuelgue en el retrovisor interior del coche. Una excusa para recordar sus enseñanzas. Un gesto mínimo para tomar conciencia y no olvidar el riesgo que implica siempre la conducción, mucho más si se mezcla con una distracción por el uso del móvil, causa actual de la mayoría de siniestros, el alcohol, las drogas o una actitud temeraria.
Todo empezó hace dos décadas con la muerte de su hermano, bombero, en un siniestro vial
Miquel defiende con pasión que en el ejercicio de su profesión como agente de Trànsit (1998), antes que mosso es persona. Valores como la humanidad, la sensibilidad o la empatía tienen un papel predominante en su hoja de servicios diaria. “Yo no me pongo ningún caparazón”. Sirva de ejemplo su forma de acompañar a las personas que han sufrido la pérdida de un familiar en un accidente. “Me gusta quedar con aquella persona pasado un tiempo, de paisano, para tomar un café, mirarla a los ojos, explicarle que yo viví algo parecido con mi hermano… y saber cómo está”.
Dos décadas de trabajo en la carretera le permiten tener una visión panorámica y observar la evolución de la siniestralidad vial. “El alcohol sigue siendo un problema grave”, explica al recordar un conductor que no hace mucho entró en prisión después de ser denunciado dos veces en pocos días de diferencia con una tasa disparada de alcohol en su sangre.
“Las distracciones son ahora el gran caballo de batalla”, añade. “Y los accidentes con jabalíes se han incrementado de forma brutal, normalmente de noche”. En sus formaciones insiste en consejos básicos para prevenir el impacto con animales en la carretera y minimizar daños. “El volante, siempre con las dos manos, y las luces largas, circular más despacio y no dar nunca un volantazo para intentar evitar el choque”, resume.
Que Miquel Bort Juan no es un agente al uso lo demuestra también su faceta literaria. Escribió una novela cargada de erotismo ( Amore ) que se ha convertido en un éxito de ventas dentro de su género (ocho ediciones). Prepara la segunda parte, que espera publicar en Sant Jordi del 2027, empujado “por el cariño de miles de lectores, sobre todo mujeres”.
Su vocación, una misión de vida que hace 26 años que dura, empezó con la muerte de su hermano Francesc, en aquel fatal accidente. “El mejor homenaje fue levantarme y tirar adelante, lo tengo muy presente”. La medalla al Mérito no es el final de nada. “Hay muchas vidas por salvar. La mayoría de los accidentes son evitables”.




