
Barcelona
A tres minutos caminando, en el espacio que ahora ocupan las caballerizas municipales, se levantará el edificio para ampliar el ahora saturado, por falta de espacio, Parlament de Catalunya. Una ampliación pendiente desde hace más de veinte años y que ahora queda desbloqueada con el protocolo a tres bandas rubricado por los máximos representantes del Parlament, Josep Rull; de la Generalitat, Salvador Illa, y del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni.
El protocolo establece el marco de cooperación y el encaje del Parlament en un Parc de la Ciutadella en plena transformación. La solución acordada es un nuevo edificio en la calle Wellington, 1, aunque el proyecto está lejos aún de definición. Habrá que modificar y aprobar el nuevo planeamiento urbanístico, estudiar cómo afectará a la movilidad el traslado de la actividad al nuevo espacio y licitar los trabajos. En las más optimistas de las previsiones, las obras podrían comenzar en cinco años y las nuevas dependencias entrar en funcionamiento dos o tres años después, hacia 2033 como pronto.
Con esta solución, el Parlament ganaría 8.000 m2 –actualmente dispone de 17.000 m2 útiles– y un aparcamiento soterrado, lo que aliviaría sobremanera la entrada de vehículos en el Parc de la Ciutadella. “Hay una saturación crítica en el Parlament que genera problemas operativos, estamos al límite de la capacidad”, insistió Josep Rull. No en vano, durante los últimos años se han cubierto terrazas y otros espacios para habilitarlos como despachos y salas de trabajo para dar cabida a las 450 trabajadores del Parlament, a los que hay que añadir las cientos de visitas diarias.

En agosto de 2024, las tres administraciones firmaron un convenio para desbloquear una ampliación que ya se planteó y aprobó en 2006 pero que la crisis económica dejó en un cajón. “Hoy recuperamos el proyecto porque Catalunya ha recuperado la capacidad de entendimiento entre instituciones”, reiteró Salvador Illa.
La ampliación del Parlament se convierte ahora en una pieza más de la transformación en la que está inmersa el Parc de la Ciutadella. “El espacio está evolucionando para ser un polo de ciencia y divulgación científica que configurará una nueva centralidad en la ciudad”, destacó Jaume Collboni. Se ha renovado el Hivernacle y el mueso Martorell, y ahora le toca el turno a los Tres Dragons y el Umbracle. En paralelo, el proyecto de renovación del Zoo y el del nuevo paseo de Wellington, cuyas obras está previsto que comiencen este mismo mes, “para llegar hasta la futura biblioteca y que estará abierto en un año”, dijo el alcalde.
Las actuales caballerizas municipales están ubicadas en el número 1 de la calle Wellington, que se trasladarán junto al parque de Collserola, “en un espacio mucho más adecuado”, apuntó Collboni.
En el futuro edificio se ubicarán los servicios del Parlament y en la actual sede se mantendrá la parte política. “Se hubiera podido trasladar todo el Parlament a otro sitio, pero queríamos mantenerlo aquí por la carga histórica y simbólica que tiene este lugar”, dijo Rull. El protocolo incluye también la protección como bien patrimonial del Palau del Parlament, y que será el Parlament de Catalunya la institución que, de acuerdo con el Ayuntamiento, convocará la licitación pública para la redacción del proyecto del nuevo edificio.




