Por la Redacción de Vive Caba
El último informe del Balance Cambiario del 2025 publicado por el Banco Central (BCRA) ha encendido las alarmas entre economistas y vecinos de la Ciudad. A pesar de que el sector agroexportador volcó divisas al sistema, los números finales muestran una realidad incómoda: el país está tomando deuda nueva principalmente para pagar los intereses de la vieja y cubrir la salida de dólares por otras vías.
Superávit comercial vs. Goteo constante
Durante el último año, el intercambio de bienes dejó un saldo positivo, pero ese «aire» se esfumó rápidamente. Según los datos oficiales, el superávit comercial fue devorado por tres frentes que no dan tregua:
- Turismo y consumos con tarjeta: Los viajes al exterior y las compras en moneda extranjera siguen siendo un drenaje importante.
- Formación de Activos Externos: Lo que comúnmente conocemos como «fuga», que refleja la desconfianza de los ahorristas e inversores.
- Pago de intereses: La carga de la deuda heredada y la contraída recientemente.
¿Un modelo sostenible?
La nota distintiva de este periodo es que el ingreso de capitales financieros —la entrada de dólares por préstamos o inversiones especulativas— es lo que está permitiendo que el BCRA no se quede sin reservas. Sin embargo, analistas advierten que este esquema es, por definición, transitorio.
«Se está financiando más deuda con deuda», señalan los especialistas, advirtiendo que mientras la industria nacional y el consumo interno muestran signos de fatiga, los dólares que entran no se destinan a la producción, sino a mantener la rueda financiera girando.
El impacto en la calle
Para el ciudadano de a pie en CABA, esta fragilidad macroeconómica se traduce en una incertidumbre constante sobre el tipo de cambio y, en consecuencia, sobre la inflación. Mientras el Gobierno intenta mostrar estabilidad, el Balance Cambiario revela que los cimientos de esa paz cambiaria dependen de seguir estirando los plazos de una deuda que no para de crecer.




