Un pino destaca entre los tilos de la Rambla Catalunya. Se trata de un pino muy especial. Lo plantaron en 1969 un grupo de profesores y estudiantes en homenaje al prestigioso y querido catedrático Josep María Pi i Sunyer en su 80 cumpleaños. Lo plantaron cerca de su domicilio y allí sigue casi 60 años después en recuerdo de un jurista esencial del derecho administrativo que desarrolló una brillante carrera académica a pesar de la depuración del franquismo.
Ninguna placa recuerda que el pino se yergue en el paseo entre las calles de Aragó y València. Incluso sufre el acoso invasivo de una de las terrazas que se distribuyen por la acera central. Además, pocos deben recordar ya por qué está allí y la gesta de aquellos miembros del claustro de la Universidad de Barcelona.
Josep Maria Pi i Sunyer nació en 1889 en Argentina. Ya en la capital catalana, su primer trabajo fue en 1905 como mecanógrafo en la Diputación de Barcelona. Licenciado en derecho por la Universidad de Barcelona y doctorado en la de Madrid, fue uno de los fundadores en 1922 de Acció Catalana, un partido nacionalista fruto de una escisión de la Lliga Regionalista. Durante la Segunda República, desempeñó el cargo de secretario general del Ayuntamiento de Barcelona.
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Tras el inicio de la guerra civil, consiguió facilitar pasaportes a amigos para que pudieran huir de la represión del bando que se mantuvo fiel a la República tras el golpe de Estado. En 1937, se fue a París. Regresó en 1940 y sufrió la depuración de la dictadura. Se le desposeyó del cargo de secretario municipal. Pero Pi i Sunyer se ganó por oposición la cátedra de derecho administrativo. Fue muy querido por los alumnos, lo que explica en buena parte el homenaje de la plantación del pino, que a nadie escapa que remite a su apellido.
Hacía gala, además de su brillantez como jurista, de un gran sentido del humor. Una de sus características como docente fue que nunca quiso suspender a ningún alumno. “La vida y el público ya lo harán en el momento oportuno”, decía. En 1982, se le concedió la Creu de Sant Jordi, dos años antes de fallecer.



