El Poble Espanyol no quiere ser un parque temático. A tres años de su centenario, el complejo de Montjuïc reivindica su condición de obra de arte y el valor histórico y patrimonial de este conjunto que se construyó para la Exposición Internacional de 1929 con la intención de derribarlo después y que está a punto de celebrar su centenario. La Universitat Politécnica de Catalunya-Barcelona Tech (UPC) será la encargada de realizar el fondo documental y divulgativo de la arquitectura representada en el recinto, que reivindican como un catálogo patrimonial vivo.
La iniciativa se enmarca en el proyecto Horitzó 2029 y con un presupuesto inicial de 36.000 euros nace con el objetivo de documentar el complejo desde varias perspectivas. En primer lugar, un equipo de expertos del departamento de Representación Arquitectónica de la UPC, liderado por la profesora Sandra Moliner, realizarán el trabajo de campo y de recogida de datos capturando imágenes fotogramétricas para obtener una nube de puntos con los que se digitalizarán las 116 fachadas del recinto. También se realizará el levantamiento digital de los alzados, que se centrará en la elaboración de dibujos digitales detallados con la información de cotas, materiales y niveles de cada edificio.

El proyecto incluye la digitalización de las 116 fachadas del recinto, que se construyó en 16 meses
Otra de las iniciativas que se incluyen en el proyecto es el programa Mapping por España, una iniciativa que arrancó hace dos años en la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura del Vallès (ETSAV) y que, por etapas, recrea el viaje que entre 1927 y 1928 emprendieron los arquitectos Ramón Reventós y Francesc Folguera, el dibujante Xavier Nogués y el pintor Miquel Utrillo para recopilar información para inspirarse y materializar el Poble Espanyol. Luego, este conjunto arquitectónico en el que uno puede recorrer un barrio andaluz, acercarse a una ermita románica, o pasar en cuestión de minutos de Besalú a Mallorca o Santiago de Compostela, se construyó en 16 meses.

En el marco de una asignatura optativa, un grupo de estudiantes de arquitectura iniciaron el mismo viaje dos cursos atrás. “Hemos recorrido ya 2.000 kilómetros en dos etapas, entre Catalunya, Aragón y Castilla y León y hemos visitado 28 edificios”, explica Moliner. La próxima etapa será en junio y, como en las anteriores, compaginan las técnicas tradicionales de dibujo y recopilación de datos in situ con las técnicas digitales más avanzadas o el uso de drones, “para documentar con precisión, la forma, las texturas y los colores de los edificios y el entorno”, añade Moliner.

Tratada y catalogada, toda esta información nutrirá el fondo documental que se presentará en 2029 coincidiendo con el centenario de la Exposición Internacional, que estará abierto al público y que quiere convertirse en una herramienta de divulgación y valorización del Poble Espanyol. “No somos un parque temático, el conjunto se construyó cuando Barcelona pasó de ser una ciudad medieval a una ciudad moderna y sigue teniendo su función”, apuntó el director del complejo, Antoni Vidal.
El rector de la UPC, Francesc Torres, destacó que el proyecto “permitirá recuperar la memoria de arquitecturas ya desaparecidas”, algo que han podido comprobar los estudiantes que están realizando, casi cien años después, aquel viaje original.




