El distrito 22@ se ideó a principios de siglo con la idea de que se convirtiera en un compartimento tecnológico que conviviera, aunque de manera desigual, con el uso residencial. “La esencia del plan no es el urbanismo, sino la voluntad política de reservar en la ciudad suelo para actividad económica de nueva generación”, decía el alcalde Joan Clos en diciembre de 1999. Se fue desarrollando a una velocidad muy por debajo de lo esperado. Pero casi mejor, visto lo visto, pues en el 2022, con la mitad por planificar, sobre todo por encima del parque del Centre del Poblenou, obra de Jean Nouvell, se modificó la hoja de ruta para incluir más vivienda de la inicialmente prevista. Ahora, cuatro años después, el PP considera que no basta con los 3.300 nuevos pisos añadidos y propone elevar la cifra hasta los 8.580, aumentando al máximo la densidad en todos los ámbitos que siguen pendientes de transformar.
El grupo municipal que lidera Daniel Sirera parte de la base de que el 22@ adolece de una desigualdad insólita en Barcelona que no genera ningún beneficio social. Acumula, según sus datos, el 28% de las oficinas de la ciudad pero solo el 6% de la población, lo que implica que hay 15 m2de oficinas por habitante cuando en el resto de la ciudad, aseguran, son 2 m2. Esta falta de equilibrio, denuncia el grupo municipal, genera un fenómeno asimilable al de las ciudades dormitorio. Pero al revés, es decir, el distrito se ha convertido en un destino al que a diario llegan miles de personas, generando desplazamientos que saturan la movilidad y que generan más contaminación, a la vez que debilitan el entorno vecinal.
Los conservadores barajan otro plan más ambicioso que permitiría construir 15.000 viviendas más
Con todo, el PP tiene previsto plantear en el pleno municipal de marzo que se amplíe la capacidad constructiva del distrito, hasta generar una población potencial de 21.300 vecinos, casi tres veces más que los 8.200 esperables en el plan vigente. El aumento de pisos se concentra sobre todo por encima de la Diagonal, con 5.383 nuevas viviendas (2.029 contempla la modificación del 2022). Por debajo de Glòries, en su entorno inmediato, plantean 960 pisos (374, en el plan vigente) y en el resto del ámbito del Poblenou se escala hasta las 2.237 unidades (por 901 actuales).
Este es el escenario que el PP considera más plausible, puesto que se trata de exprimir la densidad urbanística en los 25 ámbitos de transformación abordados en el 2022. La segunda opción, más ambiciosa, pasa por intervenir en los 60 ámbitos marcados en el plan original, el del año 2000. Si se apuesta por esta vía, el incremento de viviendas sería de 15.300.
Sirera justifica el plan por la situación “crítica” por la que atraviesa la vivienda en Barcelona, donde la construcción, asegura, cayó un 40% el año pasado, en parte, denuncia, por la norma de la reserva del 30% de vivienda social. “Hay que dejar de poner trabas a los promotores que quieren invertir, plantar grúas y construir”, concluye.



