El PP se ha esmerado este miércoles en matizar, y contener, la imprevista polémica de notable calado social generada por su líder, Alberto Núñez Feijóo, al cuestionar ayer ante empresarios vascos que un trabajador de baja cobre lo mismo que si estuviera trabajando. El jefe de la oposición, que tildó el absentismo de “cáncer que no podemos pagar”, ha desatado en primera persona una tormenta al introducir un asunto ajeno a la agenda parlamentaria inmediata. Una brecha que Génova intenta desactivar a contrarreloj mientras el Gobierno y los sindicatos se han desdoblado en una dura ofensiva dialéctica contra lo que consideran un ataque a la salud de los asalariados y una confusión deliberada entre enfermedad y fraude.
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