Convertir los desechos en un recurso para lograr altas cotas de independencia eléctrica y energética. Este es el ambicioso proyecto que promueve el Ayuntamiento de Moià, la capital del Moianès (6.800 habitantes), que se ha planteado ese doble reto: hacer frente a la factura energética y afrontar una solución al problema de los residuos.
El objetivo es abastecer todos los servicios energéticos municipales con una planta de biogás de propiedad público. Se pretende con ello también demostrar que la iniciativa pública puede fomentar el autoconsumo de energía renovable y lograr que los desechos puedan convertirse en un valioso recurso para abaratar las cargas presupuestarias municipales.
El proyecto consiste en la construcción de una planta de biogás para producir electricidad y calor, para lo cual se utilizarían desechos de diverso tipo: la fracción de la materia orgánica, los residuos ganaderos (purines de los cerdos), los subproductos de la industria de la alimentación (lácteos y del sector agroecológico, pero no los restos de matadero) y los fangos de depuradora, así como restos vegetales.
La planta será 100% pública y servirá para desconectarnos de las grandes compañías eléctricas
Dionis Guiteras
Alcalde de Moià
“Será la primera planta de biogás 100% pública, una iniciativa para poder ser autosuficientes y desconectarnos de las grandes compañías eléctricas, porque la energía se destina íntegramente al autoconsumo”, señala el alcalde, Dionís Guiteras (ERC).
La planta incorpora un sistema biológico en el que se añaden bacterias a los residuos, de manera que estas excretan gas metano (y CO2), un combustible que en este caso se quema en motores para producir energía eléctrica mientras que los gases de escape se aprovecharan para producir calor.

“Hemos optado por producir la electricidad, y no gas, porque de esta manera podemos electrificar todo: la calefacción, los vehículos municipales, el aire acondicionado de las instalaciones municipales, la energía para extraer el agua de los pozos de la compañía pública y la distribución a los depósitos, el alumbrado público y de todos los equipamientos…”, dice.
Además, el proyecto prevé el reaprovechar el calor de los motores para disponer de un circuito que mantenga la temperatura del digestor en 37ºC, que es la temperatura óptima para que las bacterias puedan trabajar. Y, además, si se instala un circuito de agua permite tener calefacción, o vapor para las industrias y equipamientos municipales. El paso siguiente sería que el agua caliente de la planta pueda alimentar la piscina pública para todo el año.
Subvención del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía
El proyecto tiene un coste aproximado de unos cinco millones de euros, y ha sido seleccionado en el programa de concesión de ayudas del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), con una subvención de 3,713 millones de euros procedente de los fondos Next Generation.
Se ha redactado ya un proyecto básico y ahora el Ayuntamiento está preparando los pliegos con las condiciones para sacar a concurso público el proyecto definitivo y construir la planta.
Se busca sobre todo un importante ahorro energético. El Ayuntamiento tiene un presupuesto de 11 millones de euros y se gasta unos 700.000 euros anuales aproximadamente en costes energéticos (gas, gasoil y electricidad), incluidos los costes energéticos de la compañía pública de aguas (extracción de agua de pozos y su impulsión a los depósitos). A esta suma habría que añadir los costes de tratar la basura en vertedero, todo lo cual hace viable económicamente la operación.
“El mundo local está mal financiado y cada vez debe prestar más servicios; y, si además sufre factores externos, de los que se derivan más costes, como los energéticos, bien busca soluciones o estamos obligados a subir impuestos; y si subimos impuestos, más desafección”, argumenta Guiteras.
El alcalde añade otras ventajas: “El proceso es anaerobio y no comporta molestias por los malos olores; y todas las empresas que llevarían los residuos son del pueblo y un radio de 10 kilómetros”.
Un proyecto bien planteado
Salvador Salat, miembro de la junta directiva del Clúster de Bioenergía de Catalunya, sostiene que “este es un proyecto bien planteado, pues es de autoconsumo e incorpora una mezcla de residuos equilibrada que garantiza un alto rendimiento”. Salat recuerda que “hoy en día se pueden obtener los kilovatios eléctricos más baratos con la energía solar”, pero resalta que el combustible obtenido en este proyecto “es un gas renovable”.
Los desechos, convertidos en un activo
El alcalde recalca que la planta de biogás también responde a la necesidad de dar una salida a los residuos ganaderos (purines) cuyos vertidos son una seria amenaza para los acuíferos. La localidad se abastece exclusivamente con los recursos subterráneos. También se persigue revalorizar la materia orgánica de los desechos municipales así como los restos de la industria agroalimentaria, generadora de subproductos, mermas y pérdidas alimentarias. El tratamiento de estos desechos supone importantes costes, pero ahora todos estos desperdicios “pueden convertirse en un activo”.
El plan de Moià se inscribe dentro de una operación para recalificar 10,8 hectáreas de suelo rústico para legalizar el matadero del Moianès (tras una sentencia del TSJC del 2023) y ordenar el conjunto del polígono industrial del Prat, todo lo cual necesita que “este polígono crezca, con una modificación parcial del planeamiento”.

El proyecto tiene como principal escollo cierta oposición vecinal al matadero y la campaña emprendida contra la planta de biogás con el argumento de que esta acogerá los residuos cárnicos del matadero. Sin embargo el alcalde replica que los residuos de la industria porcina no serán valorizados en la planta ya que se aplicará la normativa que incorpora estas restricciones a los residuos cárnicos. Un cierto frente de rechazo lo conforman la oposición al alcalde, que dispone de mayoría absoluta.

Periodista especializado en medio ambiente. Promotor del Canal Natural. Autor de ‘Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España’. (Librosdevanguardia) [email protected]



