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jueves, abril 3, 2025

El renacimiento de Notre Dame contado desde adentro por uno de sus arquitectos

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El 15 de abril de 2019, cuando en París caía la tarde, miles de personas asistimos con estupor y tristeza al dantesco incendio de Notre Dame, la catedral gótica construida en el siglo XII. Cinco años después, tal como lo había prometido el presidente Emmanuel Macron, el 8 de diciembre de 2024 Nuestra Señora de París reabrió con su esplendor intacto.

Más de 600 bomberos trabajaron con denuedo desde las 18.18 cuando sonó la alarma de evacuación de la catedral. Con el incendio declarado a las 19.37, hora en que se quebró “la flecha”, y tras más de cuatro horas de trabajo forzado, arriesgando la vida para salvar reliquias del interior, pasadas las 22.30 el fuego quedó controlado.

Con este nivel de detalle, que hizo su conferencia magistral más vibrante, el eminente arquitecto Benjamin Mouton habló en forma virtual desde París, donde estuvo acompañado por el arquitecto argentino Pablo Katz, vicepresidente de la Academia Francesa de Arquitectura. En Buenos Aires, los integrantes de la Comisión de Patrimonio de la Academia de Arquitectura y Urbanismo, coordinada por la arquitecta Nani Arias Incollá, escuchaban en vilo. El traductor fue Alfredo Conti, también reconocido por sus trabajos en defensa del patrimonio.

El arquitecto francés Benjamin Mouton.
El arquitecto francés Benjamin Mouton.

Mouton tiene una extensa hoja de vida, coronada con infinidad de reconocimientos y premios. Pero vale destacar que ha sido arquitecto jefe de Monumentos Históricos de Francia así como de la Catedral de Notre Dame de París; también presidió la Academia de Arquitectura de su país y fue vicepresidente de ICOMOS Internacional.

Y un dato clave es que integró el Comité Científico que asesoró a quienes tuvieron a su cargo la responsabilidad de la restauración preciosista que, en los últimos cinco años, le devolvió a la Catedral su esplendor. Notre Dame está inscripta en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco.

Con algo de suspenso y maestría, Mouton abordó “Los desafíos técnicos y doctrinarios de una epopeya histórica: como fue la reconstrucción de Nuestra Señora de París”. Comenzó apelando a ese clásico tan amado por miles de lectores en el mundo: Notre Dame de Paris, de Victor Hugo.

El arzobispo de París, Laurent Ulrich (C), preside la misa de Navidad en la catedral de Notre Dame de París (Francia), el 25 de diciembre de 2024. (Obispo, Francia) EFE/EPA/Teresa Suarez El arzobispo de París, Laurent Ulrich (C), preside la misa de Navidad en la catedral de Notre Dame de París (Francia), el 25 de diciembre de 2024. (Obispo, Francia) EFE/EPA/Teresa Suarez

Dijo que la Catedral es la expresión de la inteligencia y de la fuerza del hombre y que “el patrimonio arquitectónico es una inmensa biblioteca que es necesario leer. Entonces nacerá uno de esos grandes libros. Hoy hablaremos de ese gran libro, de sus fracasos y de sus esperanzas”, subrayó.

Vienen a cuento las palabras del genial escritor francés, cuando en la página 140 de Notre Dame de París, expresan: “La arquitectura ha sido hasta el siglo XV el registro principal de la humanidad; en ese intervalo no ha aparecido en el mundo un pensamiento mínimamente complicado que no se haya hecho edificio; toda idea popular, como toda ley religiosa, ha tenido sus monumentos; el género humano, en fin, no ha pensado nada importante que no haya escrito en piedra. ¿Y por qué? Porque todo pensamiento, sea religioso o filosófico, tiene interés en perpetuarse, (…) ¡Y qué precaria inmortalidad la del manuscrito! ¡Un edificio es un libro mucho más sólido, duradero y resistente! Para destruir la palabra escrita bastan una antorcha y un turco. Para demoler la palabra construida, hace falta una revolución social (…). Y es que Notre Dame, creada en el siglo XII, ¡sobrevivió a la Revolución Francesa!».

En la presentación de Mouton, Nani Arias había señalado que “un proyecto de intervención (sobre un monumento) la trasciende en un diálogo entre pasado y presente. Y esto es profundamente conceptual porque se trata de una resurrección”.

Una historia fascinante

Tras señalar las horas atroces del incendio, en las que fue destacando los estragos, Mouton reiteró lo que ya había dicho en programas de TV a los que fue invitado en Francia para hablar del siniestro y las medidas de seguridad: nada hacía prever los inmensos daños causados por el fuego. La audacia de los bomberos para entrar a la Catedral y salvar “in extremis” el campanario y las campanas” fue heroica.

El arquitecto francés Benjamin Mouton.El arquitecto francés Benjamin Mouton.

El día siguiente, contó Mouton, además de evaluar los daños –entre los que hubo que hubo colapsos de mampostería y de estructuras de madera- se comenzó a sopesar el futuro de Notre Dame.

“El libro había perdido muchas páginas y había que empezar los trabajos de apuntalamiento”, explicó el académico, para detenerse luego en los riesgos corridos por los empleados que trabajaron suspendidos en el aire hasta que, “dieciocho meses después, en noviembre de 2020, había una estrategia pragmática: el edificio había sido asegurado y estaba fuera de peligro”. Era el momento de decidir qué hacer de cara al porvenir.

Propuso entonces comenzar por Notre Dame y su historia como iglesia gótica, sus transformaciones (muy criticadas) en los siglos XVIII XIX, su nacimiento como expresión de una arquitectura más radiante, a la manera francesa, y su carácter de catedral única y homogénea como fue inspirada hasta llegar el presente.

La gente asiste a la misa de Navidad en la catedral de Notre Dame en París, Francia, 25 de diciembre de 2024. La catedral reabrió al público el 08 de diciembre de 2024. (Francia) EFE/EPA/Teresa SuarezLa gente asiste a la misa de Navidad en la catedral de Notre Dame en París, Francia, 25 de diciembre de 2024. La catedral reabrió al público el 08 de diciembre de 2024. (Francia) EFE/EPA/Teresa Suarez

“En solo 57 años cinco arquitectos anónimos se suceden hasta inicios del siglo XIII. En 1220 Notre Dame se concluye”, dijo señalando que se trató de un ejemplo de maestría en la construcción, en las estructuras, en el uso y disposición de la luz, en su carácter conceptual, en su expresión arquitectónica. “Se erige como una obra maestra incontestable de la arquitectura al servicio de una nueva ambición religiosa animada por un fervor excepcional. Es un monumento admirado universalmente”, subrayó.

Pero en el siglo XVI empieza el tiempo del purgatorio durante el cual el estilo grecorromano destrona al estilo arquitectónico gótico. “La obra maestra de ayer se degrada al rango de obra mediocre. Notre Dame atraviesa este período (Mouton omitió referirse a la Revolución Francesa) hasta el siglo XVIII cuando varias de sus partes son demolidas. Ya en el siglo XIX, “en 1841 Notre Dame es un edificio a salvar. Pero en función de los gastos colosales necesarios se habla de la demolición. Comienza el tiempo de los gigantes”, expresó con buena pasta de divulgador.

En los albores del siglo XIX, como reacción al racionalismo científico del precedente, nace el movimiento romántico que despierta las raíces de la nostalgia: la arquitectura gótica era el emblema de esa nostalgia. “Su restauración entonces se convierte en un acto militante”, expresó.

Un año más tarde el propio Estado francés decide un completo programa de restauración del monumento histórico que lleva 20 de realización. Fue la publicación del libro de Victor Hugo la que prácticamente emplazó al gobierno francés para que restaurara “Nuestra Señora de París”. Se acometió en principio la reconstrucción de la flecha del siglo XIII demolida en el XVI. Efectivamente entre 1857 y 1859 allí se elevó a 765 metros.

Un salto en el tiempo

La Catedral, que recibe 13 millones de visitante por año, tenía que recuperar a partir de 2020 su lugar de emblema no solo francés sino también del Patrimonio Mundial, cuya lista engalana. Sobre todo los conservadores, restauradores y arquitectos tenían que prever una seguridad más exhaustiva porque aquel ícono de la arquitectura que parecía eterno había quedado en parte hecho escombros y cenizas en la primavera boreal de 2019.

A partir de allí, dijo Mouton, se barajaron dos proyectos: ¿creación o restauración? “Aparecieron creadores impacientes que se lanzaron con su ego desmesurado a proyectos desprovistos de reflexión en los que la catedral -que no comprenden- estaba en la base. Pero, paralelamente, fuerzas sobrehumanas estaban comprometidas en la salvaguarda de la Catedral”, señaló.

Incendio en la catedral de Notre Dame en Paris/ AFPIncendio en la catedral de Notre Dame en Paris/ AFP

Fue a causa del incendio de 2019 que “se hicieron investigaciones documentales y estudios profundos que permitió un corpus doctrinario importante sobre lo que había antes del incendio. En el campo técnico la opción de la restauración era posible y podía proponerse. La Comisión Nacional de Patrimonio validó ese diagnóstico el 9 de julio de 2020, con la responsabilidad a cargo del arquitecto jefe Philippe Villeneuve. Y el gobierno francés jugó su carta: volver a la Catedral gótica original.

En esta instancia de su charla, Mouton da detalles de cuestiones técnicas precisas, como la piedra que se utilizó para reponer las faltantes y que luciera como las antiguas que aún quedaban en pie; la limpieza a látex para devolver armonización al conjunto; los revestimientos en plomo; los 400 robles que se talaron en Normandía para reponer las partes en madera que se asemejaran a la utilizada en su construcción, y así con los distintos aspectos de la restauración. En 2023 se presentó el primer tramo de la recuperación. En diciembre de 2023 se emplazó el Gallo. Y allí comparte el eminente Mouton un dato conmovedor: en su interior, el Gallo lleva tallados los nombres de las 2000 personas que intervinieron en la restauración de Notre Dame de París.

Acercándose ya al núcleo central de su magistral presentación, Mouton dice: “Gracias a un trabajo excepcional la Catedral gótica ha reencontrado su integralidad arquitectónica y patrimonial. ¿Pero qué hay de su autenticidad post trauma?”

Vista del interior de la catedral de Notre Dame mientras las llamas consumen el tejado del tempo, a ultimas horas del lunes 15, en París (Francia). EFE/ Yoan ValatVista del interior de la catedral de Notre Dame mientras las llamas consumen el tejado del tempo, a ultimas horas del lunes 15, en París (Francia). EFE/ Yoan Valat

Y continúa: “¿La autenticidad sirve para distinguir la obra original de sus transformaciones? ¿Cuántas autenticidades hay? ¿Es la Catedral gótica del siglo XII o la gótica de los siglos XIII y XIV? ¿Si aceptamos las mejoras de los siglos XVII y XVIII, repudiamos las del siglo XIX?”

Ante su auditorio virtual respondió: “Reemplazando cada piedra alterada por una nueva no estamos reduciendo la autenticidad material. Todas estas reparaciones e intervenciones son sustancias históricas y materiales que deben ser aceptadas en el campo de la autenticidad acumulada”.

¿Pero qué pasa más allá?, inquirió de nuevo para concluir: “A raíz de la consternación mundial (por el siniestro), todas las confesiones de unieron. Notre Dame expresa una necesidad de patrimonio en el mundo que llama a reencontrar las diversidades culturales, la conservación de saberes y de prácticas del pasado, y sobre todo es necesario emocionarnos y enriquecer estos tesoros sublimes de las grandes culturas, como decía Edgar Morin”.

Antes del aplauso final, Mouton reflexionó: “Notre Dame es el símbolo de esa aspiración; su valor patrimonial es cuestión de historia y sustancia material, pero está hecha de valores inmateriales y vivos. Su autenticidad es tanto material como inmaterial. Es más cultural que científica y su campo queda abierto”.

Vista de la fachada de la catedral de Notre Dame en París a más de dos semanas de su reapertura.-EFE/ Edgar Sapiña ManchadoVista de la fachada de la catedral de Notre Dame en París a más de dos semanas de su reapertura.-EFE/ Edgar Sapiña Manchado

Volviendo a Victor Hugo explicó que “la restauración de páginas desaparecidas con el mismo papel a la antigua, pero nuevo, nos permite reencontrarnos con el texto, releerlo y restablecer la riqueza de su mensaje, con las páginas escritas después del incendio de 2019. El 8 de diciembre de 2024, Notre Dame de París reabrió sus puertas, con todas sus autenticidades para transmitir sus valores patrimoniales materiales e inmateriales”.

Redacción

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