En el extremo sur de la provincia de Buenos Aires, existe un rincón que guarda un encanto especial: Carmen de Patagones. Muchos lo llaman la “puerta a la Patagonia” porque allí comienza a sentirse ese cambio de aire, de paisaje y de ritmo que marca el sur argentino.
Se trata del único territorio bonaerense que forma parte de la región patagónica, un espacio donde la historia, la cultura y la naturaleza se entrelazan. A orillas del río Negro, su ciudad cabecera despliega un valioso casco histórico que cuenta relatos de soberanía y resistencia.
La riqueza natural que rodea a la zona, desde el imponente cauce del río hasta las playas tranquilas de Bahía San Blas, convierte a este rincón en un destino ideal para quienes buscan una experiencia distinta, lejos de los circuitos turísticos tradicionales.
Carmen de Patagones: historia y río en la frontera del sur
Carmen de Patagones es la localidad más austral de la provincia de Buenos Aires y, a la vez, la más vinculada con la Patagonia. Fundada en 1779, guarda un casco histórico de 24 manzanas donde las casonas coloniales, las cuevas maragatas y la iglesia parroquial evocan siglos de vida en la frontera.
El río Negro es el gran protagonista. Conocido por los pueblos originarios como Currú Leuvú, es el curso de agua más caudaloso de la Patagonia y uno de los más importantes del país. Sus aguas tranquilas y limpias invitan a la pesca, los paseos y los deportes náuticos.

En sus barrancas y calles empedradas, se respira un aire distinto. La ciudad, declarada Poblado Histórico Nacional en 2003, combina patrimonio, paisajes y un ambiente sereno que sorprende a quienes llegan por primera vez. Para muchos, aquí comienza verdaderamente la experiencia patagónica.
Bahía San Blas: el paraíso del pescador y de los aventureros
A unos kilómetros de Carmen de Patagones se encuentra Bahía San Blas, un pequeño balneario que se ganó el apodo de “Paraíso del pescador deportivo”. Sus aguas calmas, las islas cercanas y la abundancia de especies lo convierten en un sitio privilegiado para quienes disfrutan de la pesca.

Pero San Blas es mucho más que cañas y anzuelos. Sus playas extensas, la posibilidad de practicar deportes acuáticos y la tranquilidad del entorno lo transforman en un destino buscado por quienes quieren desconectarse. La naturaleza, todavía poco explotada turísticamente, regala un contacto auténtico con el mar.
Así, Carmen de Patagones y su litoral atlántico forman un combo irresistible. Entre historia, río y mar, ofrecen una experiencia distinta dentro de la provincia de Buenos Aires. Y es justamente esa mezcla la que hace que muchos lo nombren sin dudar como la verdadera puerta de entrada a la Patagonia.
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