En una sesión especial, y por primera vez desde el retorno de la Democracia, el Senado de la Nación rechazó por amplia mayoría los pliegos de los candidatos que había propuesto el Gobierno para completar las dos vacantes de la Corte Suprema de Justicia (CSJN): Ariel Lijo y Manuel García Mansilla. Se trató de una nueva derrota legislativa para el Presidente Javier Milei, quien había nombrado a ambos postulantes por decreto.
Lo cierto es que ambos necesitaban los votos favorables de dos tercios del recinto para ser ratificados en el máximo tribunal. Sin embargo, mientras el pliego de Lijo cosechó 43 votos negativos, 27 positivos y una abstención, el de García Mansilla lo rechazaron 51 senadores y solo lo apoyaron 20. Los votos negativos pertenecieron a Unión por la Patria, la Unión Cívica Radical, el PRO y al exlibertario Francisco Paoltroni, entre otros.
Qué sucede ahora
A diferencia de García Mansilla, que ya juró como juez de la Corte Suprema al ser nombrado en comisión, Lijo no asumió porque debía renunciar antes al cargo que tiene en la justicia federal, donde solicitó licencia, la cual fue rechazada por el máximo tribunal. Ahora, debido a la decisión del Senado, continuará desempeñándose como juez federal.
Así las cosas, resta saber lo que sucederá con el primero, ya que la Constitución Nacional no establece qué sucede con los nombramientos en comisión, es decir, no se determina si su designación pierde vigencia con el rechazo de su pliego. De hecho, indica que la única vía para destituir a los jueces de la Corte es el juicio político, por lo que ya comenzaron las especulaciones.
Cabe recordar que, esta semana, la actual presidenta del PJ nacional, Cristina Fernández de Kirchner, recusó al juez cortesano Manuel García Mansilla por “incumplimiento de los procedimientos constitucionales”. Según argumentó su defensa, “la integración al Alto Tribunal de un magistrado nombrado en comisión, designado por el propio Presidente de la Nación, quien anticipa o reclama lo que debe resolverse en el caso, genera un fundado temor objetivo de parcialidad y fulmina toda posibilidad de recibir un juicio justo”.
Pronunciamientos
“El Gobierno manejó mal el tema”, consideró el senador radical Eduardo Vischi. “Creen ganar una batalla poniendo a los jueces en comisión, cuando en realidad afecta de forma contundente la institucionalidad de la Justicia”, lanzó. “Quieren ganar por un lado y pierden un montón por el otro porque están en juego las instituciones de la democracia”, ponderó.
A su turno, el senador libertario Juan Carlos Pagotto deslizó que “se pretenden interpretar normas de manera parcializada y el derecho no es un compartimiento estanco”. “Nos falta dialogar entre nosotros y empezar a eliminar prejuicios que nos llevan a una disgregación compleja”, aseguró.
En sintonía, el jefe de la bancada del PRO, Alfredo de Angeli, expresó que “el Presidente está mal asesorado en lo que viene haciendo”. “Le diría a Milei que se fije quién lo está asesorando, nunca pasó en este lugar que hayan venido dos jueces cuestionados: uno por su trayectoria y otro por su forma”, manifestó.