
Barcelona
El Síndic de Greuges de Barcelona, David Bondia, ha trasladado al Ayuntamiento las diez propuestas de mejora que considera prioritarias a partir del Informe Anual de 2025. En este sentido ha reclamado más eficacia en la lucha contra el sinhogarismo, “no tiene sentido convocar mesas para reflexionar”, ha dicho en la presentación de la memoria.
Menos mesas redondas, diálogos y reflexiones y más acción: “Hay que ser más operativo y buscar modelos innovadores que pasan por trabajar de forma paralela y conjunta ámbito municipal, sector social y sector privado”, ha indicado. Bondia mantiene que hay que desplegar un plan que transforme el abordaje actual y dejar de gestionar el sinhogarismo como una emergencia “para avanzar hacia un modelo basado en la criba de precisión, la diversificación territorial y el apoyo distribuido”.
Además de un plan más eficaz para abordar el sinhogarismo, el Síndic propone también eliminar la cita previa obligatoria, fortalecer el uso institucional y social del catalán, garantizar que las terrazas respeten el descanso del vecindario o impulsar la rehabilitación del Besós y el Maresme y la Trinitat Vella. Asimismo, plantea reducir ”drásticamente” las motos en la acera y suprimir el medio centenar de carriles bici que discurren por la acera.
A lo largo de 2025, la Sindicatura de Greuges de Barcelona ha realizado 3.264 intervenciones. De estas, 1.623 han sido quejas recibidas y tramitadas, 1.596 consultas atendidas, 17 actuaciones de oficio, 3 informes monográficos y 25 barrios visitados.
De las quejas presentadas, las más frecuentes (un 23%) afectan al derecho a una buena administración (246 quejas), el 12% se refieren al derecho a los servicios de protección social (128), el 11,7% al derecho a la movilidad (125), el 10,1% al derecho a la vivienda (108) y el 10% al derecho al descanso (107). “Hay que buscar equilibrios entre la economía y el derecho al descanso de los vecinos”, ha recalcado.
El informe destaca además la mediación de la Sindicatura en el caso de la Casa Orsola, que permitió una adquisición conjunta del edificio con participación municipal y social, frenó los desahucios y facilitó la conversión de las viviendas en alquileres asequibles y sociales. “Creemos firmemente en el papel de la mediación”, ha señalado el Síndic en este sentido.



