Una vez más, China sorprende al mundo con una obra que desafía la geografía y los límites de la ingeniería moderna por su tamaño y complejidad.
En el corazón de la provincia de Xinjiang, el país asiático inauguró el túnel Tianshan Shengli, una construcción que no solo rompe récords, sino que redefine la forma de atravesar una de las regiones montañosas más complejas del planeta.
Con una extensión de 22,13 kilómetros, el túnel fue definido como uno de los más largos y modernos del mundo por la agencia Xinhua.
«Este es un corredor de transporte para todo tipo de clima, de alta eficiencia y gran capacidad que mejorará significativamente la resiliencia y la seguridad de los recursos energéticos nacionales y las cadenas de suministro agrícola», afirmó Huang Tao, subdirector de la oficina de transporte de la Prefectura Autónoma Mongola de Bayingolin.
Por qué la construcción del Tianshan Shengli cambiará la vida de quienes atraviesan Xinjiang
Además del récord conseguido, su apertura al tránsito marca un antes y un después para la conectividad en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, donde los trayectos históricos entre ciudades podían demandar varias horas y exponían a los conductores a caminos peligrosos y condiciones climáticas extremas.
El Tianshan Shengli atraviesa las montañas centrales de Tianshan, una cadena montañosa de 2.500 kilómetros que divide el territorio de Xinjiang en dos.

Hasta ahora, cruzar este sistema implicaba recorrer rutas sinuosas de alta montaña. Con la nueva obra, ese trayecto se redujo a apenas 20 minutos, una transformación que impacta de forma directa en la vida cotidiana, el comercio y el transporte regional.
Asimismo, el pasadizo forma parte de un tramo clave de la autopista G0711 Urumqi-Yuli, que también entró en funcionamiento en diciembre de 2025. Esta carretera conecta los principales centros urbanos del norte y el sur de Xinjiang, uniendo Urumqi, la capital provincial y ciudad más grande del norte, con Korla, la mayor ciudad del sur.
Gracias a la autopista, el tiempo total de viaje entre ambas se redujo de unas siete horas a aproximadamente tres.
Una obra atravesada por obstáculos extremos y soluciones innovadoras
La obra vial completa tiene una longitud de 324,7 kilómetros y fue construida a lo largo de cinco años, bajo una inversión total que alcanzó los 46.700 millones de yuanes, equivalentes a unos 6.630 millones de dólares.
Para China, se trata de un proyecto estratégico que apunta a fortalecer la integración territorial y el desarrollo económico de una región clave; sin embargo, su construcción presentó desafíos técnicos extremos, ya que además de su longitud récord, el túnel alcanza una profundidad máxima de soterramiento de 1.112,2 metros y atraviesa 16 zonas de fallas geológicas.
A esto se sumaron cinco grandes obstáculos: alta tensión del terreno, elevada actividad sísmica, estrictas exigencias ambientales, temperaturas bajo cero y gran altitud.

Para superar estos límites, los ingenieros chinos aplicaron soluciones innovadoras. Se construyeron caminos de acceso con criterios ambientales para reducir el impacto ecológico y agilizar el transporte de materiales.
También se adoptó un método constructivo que acortó en más de un 25% el tiempo previsto para el túnel principal. Además, se utilizó la primera tuneladora de roca dura presurizada desarrollada en China, diseñada para operar en condiciones geológicas extremas.
Con el Tianshan Shengli, China no solo inaugura un túnel. Abre un nuevo capítulo en la ingeniería moderna y vuelve a mostrar hasta dónde está dispuesta a llegar para conectar su vasto territorio.
Con información de agencias.

