Rodada prácticamente en su totalidad con un iPhone, La chica zurda, que está disponible en Netflix, va a competir este domingo con Belén, de Dolores Fonzi, en los Critics Choice Awards en el rubro mejor película hablada en idioma extranjero.
Comparte con el filme argentino que, de los seis candidatos, son los dos únicos dirigidos por cineastas mujeres. Tsou Shih-Ching nació en Taiwán (país que envió La chica zurda a competir por el Oscar a la mejor película internacional) e igual que Belén ya pasó el primer corte de selección de 15 películas y aspira a quedar entre las 5 candidatas finales al Oscar. Se sabrá el jueves 22 de enero.
Nina Ye interpreta al personaje del título en «La chica zurda», que pasó por Cannes. Fotos Netflix
Entre amigos
Tsou fue productora de varias películas de Sean Baker, el multipremiado hace casi un año por la Academia de Hollywood por Anora. Devolución de favores o un acto compartido de amistad, La chica zurda, la opera prima de ella, fue producida, coescrita y editada por Sean Baker. La película estuvo en 2025 en Cannes, no compitiendo en el Festival que un año antes había ganado Baker con Anora, sino en la más modesta Semana de la crítica, destinada a primeras y segundas realizaciones.
Hay muchos puntos en común entre el cine del afianzado director de Proyecto Florida y Tsou, más que nada con ese título, protagonizado por Willem Dafoe. Y le hecho de ser grabado en un celular iPhone, se emparenta con Tangerine (2015), para la que Baker utilizó exclusivamente tres iPhone 5s equipados con lentes anamórficas.
I-Ann conduce la moto por Taipei, I-Ying acompaña. «La chica zurda» es un relato intimista.
Estilizada y menos cruda
Claro que Tangerine tenía un tratamiento más crudo en imágenes y no tan estilizado como el de La chica zurda, rodada en Taipei.
El personaje del título es I-Jing (Nina Ye), una niña de 5 años que llega a Taipei junto con su madre y su hermana mayor, adonde Shu-Fen (Janel Tasi) regresa tras unos años para alquilar un local en un mercado callejero nocturno y abrir un puesto de comida. Y es zurda no por ideología, sino porque dibuja con crayones y come con la mano izquierda. Cuando visita a sus abuelos, es el abuelo el que se enfada y, en solitario, le dice que la izquierda “es la mano del Diablo”.
No es un dicho ni un hecho superfluo, porque La chica zurda seguirá a esos tres personajes (la hermana mayor, I-Ann (Shih-Yuan Ma), se viste sexy y consigue un trabajo como vendedora de unas nueces con efectos estimulantes), juntas y por separado.
El abuelo le dice que la mano izquierda la maneja el Diablo. Y la nena, zurda, se acompleja. La película mantiene un tono de comedia dramática, y se vuelca hacia el melodrama recién llegando al final. La vida de ninguna de ellas es sencilla, pero si nos interesamos más en la de la pequeña no es solamente porque está en el título. Eso de que su mano izquierda es la mano del Diablo le traerá alguna que otra complicación: comienza a robar chucherías de otros locales, primero sin importarle demasiado -total, no es su mano la que lo hace-, hasta que la chiquita tomará un poco de conciencia.
Vínculos familiares
Bella desde donde se la aprecie, La chica zurda habla de los vínculos familiares, de lo que no se dice, de secretos y de verdades, de enseñanzas y resquemores.
La hermana mayor, la menor y la madre: tres protagonistas de una película entrañable.Es probable que no gane en los Critics Choice Awards (allí está Fue solo un accidente, de Jafar Panahi, la gran favorita), pero bien merece el lugar que viene ocupando como candidata en la Temporada de premios 2016. Y no hace falta decir que recomendamos verla.
“La chica zurda”
Muy buena
Comedia dramática. Taiwán, 2025. Título original: “Zuopiezi nuhai”. 108’, SAM 16. De: Tsou Shih-Ching. Con: Janel Tsai, Nina Ye, Shih-Yuan Ma, Teng-Hui Huang. Disponible en: Netflix.

