La provincia dejó atrás el desorden financiero heredado y comienza 2026 con previsibilidad, inversión y un Estado presente. El lunes pagará 26 millones de dólares de la deuda que dejó Gutiérrez
Durante años, Neuquén convivió con una administración marcada por el endeudamiento sin rumbo y la improvisación. La pesada herencia que dejó la gestión de Omar Gutiérrez condicionó el inicio del actual mandato, pero lejos de quedar atrapado en ese escenario, el gobierno de Rolando Figueroa eligió un camino distinto: planificación, orden y una mirada de largo plazo para recuperar la salud financiera de la provincia.
Esa decisión política comenzó a rendir frutos. El pago de 26 millones de dólares de deuda contraída en octubre de 2023 -cuando la gestión anterior ya transitaba su salida- es una señal clara de cómo se aborda hoy el problema: sin excusas, sin dilaciones y con una hoja de ruta definida. La herencia fue pesada, pero no fue una condena inevitable. Ese pago se hará efectivo el lunes, según se anticipó oficialmente.
Desde el inicio de la gestión, el proceso de desendeudamiento se ejecutó tal como estaba previsto. La provincia logró reducir en 460 millones de dólares el stock de deuda, cerrando 2025 con un pasivo del orden de los 806 millones. Los números reflejan algo más profundo que un ajuste contable: muestran que cuando hay planificación, incluso los escenarios más complejos pueden revertirse.
El quiebre con el pasado no es solo financiero, sino conceptual. Mientras antes se tomaba deuda sin que se vieran beneficios concretos para la ciudadanía -y se recurría a adelantos de regalías para cubrir gastos corrientes, entre ellos los aguinaldos-, hoy el Estado neuquino prioriza el uso responsable de los recursos. Menos cargos políticos, eliminación lisa y llana de los gastos superfluos y tolerancia cero a la corrupción fueron decisiones claves para cambiar la ecuación.
Lo más relevante es que el orden no significó frenar el desarrollo. Por el contrario, Neuquén cumple con sus compromisos financieros mientras ejecuta cerca de 1.000 millones de dólares en obra pública. La planificación permitió pagar deudas, sostener inversiones estratégicas y avanzar con políticas como el sistema de becas estudiantiles, aun en un contexto nacional de recortes.
Esa previsibilidad se traduce en tranquilidad para la sociedad. El inicio del ciclo lectivo tiene fecha confirmada, los acuerdos salariales 2026 ya fueron firmados con todos los gremios estatales y la economía provincial muestra indicadores positivos, con Neuquén liderando la generación de empleo privado a nivel nacional.
En Neuquén la planificación le ganó a la pesada herencia. El saneamiento de las cuentas públicas no fue un ajuste ciego, sino una herramienta para fortalecer al Estado y mejorar la calidad de vida de la gente. La experiencia deja una enseñanza clara: cuando hay orden, decisiones firmes y objetivos claros, incluso las herencias más difíciles pueden transformarse en oportunidades de crecimiento.



