Axel Kicillof abrió las sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense, un día después de que Javier Milei hiciera lo propio ante el Congreso nacional. En ese marco, el gobernador de Buenos Aires renovó los reclamos a la Nación por los fondos que el Gobierno adeuda a las provincias.
En su extensa exposición, Kicillof apuntó a que la administración de Javier Milei exhibe «un falso superávit». «En otras palabras, es un Gobierno desertor y amigo de lo ajeno, ya que se queda con los recursos de los bonaerenses», afirmó, en tanto dijo que los someten a una «asfixia financiera».
«A los bonaerenses nos quitaron recursos que nos corresponden por ley», insistió. Dijo que les «retuvieron y recortaron fondos destinados a jubilaciones, seguridad, el incentivo docente y obras públicas». «Son hasta hoy 15 millones de millones de pesos equivalentes a un tercio de nuestro presupuesto de este año», ejemplificó.
Kicillof encabezó la apertura del año legislativo sin la presencia de autoridades nacionales. El titular del Ejecutivo bonaerense fue uno de los gobernadores que no fue invitado el domingo al Congreso para asistir al inicio de las sesiones ordinarias. En tanto, sobre el final de su mensaje aludió al discurso presidencial.
«Lo que vimos anoche en el Congreso Nacional me ratifica otra convicción: al odio no le tenemos que responder con odio. El Presidente rompió sus propios récords de violencia verbal, desplegando una catarata de insultos a la que se me ocurre responder con una verdad que se aprende de chico: cuanto menos resultados, cuanto menos argumentos, más insultos», expresó.
Antes, había dicho que el país «se convirtió en un laboratorio de una derecha extrema que llega al poder y gobierna exaltando el odio, consagrando al insulto y a la humillación como método político».
Durante buena parte de los casi 90 minutos en los que habló, Kicillof evaluó el escenario político y económico nacional y sostuvo que «Argentina no va bien». Entre los argumentos de su afirmación, mencionó que «después de más de dos años de gobierno, no se cumplió ninguno de los pronósticos del Presidente» porque «no se produjo una recuperación rápida, en V corta, ni de ninguna clase».
«Vemos en cambio trabajadores despedidos o fuertemente endeudados a los que no les alcanza el salario, empresarios quebrados o al borde del cierre, jubilados pauperizados, estudiantes, docentes, artistas y científicos sin un mango», reclamó, en un posicionamiento de plano nacional.
En esa sintonía, reafirmó que Argentina “vive una profunda crisis” y que “los datos demuestran que el relato de crecimiento, estabilidad y equilibrio que vende el Gobierno es una mentira”. “Lo expresaron en campaña y lo repiten a diario: aspiran a destruir el Estado”, enfatizó.
En clara oposición a la administración nacional, consideró que el país está “ liderado por fanáticos de una teoría ridícula y antigua” y apuntó en particular contra el ministro de Economía, Luis Caputo, a quien instó a trabajar para lograr una industria más competitiva y que se pueda acceder a mejores precios sin destruir el trabajo y la producción nacional”.
“Lo que no puede hacer un ministro de Economía es trabajar contra su propio país. Si tanto les gusta Trump, por qué no lo imitan en esto: ¿Se imaginan a Trump promocionando autos o ropa hechos en China que seguramente son más baratos?”, agregó en referencia al vínculo de Milei con el gobierno de Estados Unidos.
La gestión provincial y los anuncios
Luego de las apreciaciones sobre el rumbo de la Nación, Kicillof hizo un repaso por su gestión y habló de lo hecho en materia de educación, salud, infraestructura y Seguridad “pese al gobierno de Milei”. Sobre el último punto, mencionó las inversiones destinadas a fortalecer a las fuerzas de seguridad y se refirió a los resultados alcanzados.
“Hemos alcanzado una tasa del 96% de esclarecimiento de homicidios. Eso significa que prácticamente no hay crímenes impunes. En la Provincia de Buenos Aires, quien comete un homicidio o un delito grave es aprehendido y puesto a disposición de la Justicia, tenga la edad que tenga”, expresó.

En ese contexto, anunció que enviará «una modificación integral de la ley de Seguridad Pública que tiene más de 30 años de antigüedad y debe ser también actualizada en casi todos sus aspectos”.
En el plano educativo, adelantó que este martes firmará un decreto “para seguir invirtiendo y garantizar en todo el territorio de la provincia el acceso a la sala de 3 años en el ciclo inicial”. También, que impulsará un proyecto de ley “para ordenar y proteger el trabajo en plataformas digitales en la provincia de Buenos Aires”.
Curiosamente, se corrió de la línea de responsabilidad ante el paro docente que fue fuerte en territorio bonaerense. Kicillof redirigió ese reclamo también hacia Milei. «Hoy -por este lunes- se está realizando un paro nacional docente para reclamar contra las políticas de desfinanciamiento deliberado de la educación y contra la reforma laboral. El paro se realizó en todas las provincias, pero en 16 provincias, incluyendo la nuestra, hoy no empezaron las clases», aceptó finalmente.
“Mientras a nivel nacional se los excluye del marco general de derechos, nosotros proponemos lo contrario. Modernizar las normas laborales no significa quitar derechos, nada menos moderno que desproteger a quienes trabajan”, dijo sobre la reforma laboral recientemente aprobada en el Senado, aunque sin referirse expresamente a la norma.
En esta línea, remarcó que “por más esfuerzos del gobierno provincial, que actúe como escudo y red, no hay soluciones provinciales para una crisis nacional”.
“No existe un municipio o un gobierno provincial que pueda reemplazar a un Estado nacional que deserta. Es necesario cambiar el rumbo nacional. . Desde la Provincia de Buenos Aires, invito a que trabajemos juntos por una Argentina que no se arrodille, que no se entregue, que no se rinda y que no se divida», cerró.
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