La Unión Obrera Metalúrgica (UOM), uno de los gremios más emblemáticos del peronismo y de la CGT, transita estos días de reforma laboral y vísperas de elecciones internas con una agitación interna de características únicas para su dirigencia. Las intrigas carcomen a su cúpula. Hay sospechas de desmanejos de fondos millonarios por la falta de transparencia que surge del reparto de lo recaudado gracias al aporte del 2% de los sueldos de sus afiliados. Serían alrededor de 200 mil trabajadores.
La polémica lacera el liderazgo de su secretario general, Abel Furlán, que hace declaraciones combativas sobre el Gobierno de los Milei pero no aclara cómo distribuye el gremio el dinero de los propios obreros metalúrgicos que financian a sus representantes sindicales.
En febrero del 2023, en secreto, sin informarle sobre el tema a los delegados de las diferentes seccionales de la UOM, el consejo directivo del gremio, con Furlán al mando, firmó un contrato con una empresa privada llamada USEM SA. En ese documento, al que accedió Clarín, la UOM se comprometió a cederle a esa compañía desconocida en el mercado la administración total de la principal “caja” del sindicato, la que recolecta los aportes de sus afiliados.
La compañía USEM SA se quedó así con la potestad absoluta de manejar en el sistema financiero el dinero que los metalúrgicos aportan a su gremio: puede abrir cuentas bancarias a nombre de las seccionales de la UOM, auditarlo todo, y hasta hacer pagos en nombre del gremio.

El convenio firmado entre el Consejo Directivo y uno de los accionistas de USEM SA, Raul Branconi, oriundo de Campana, el pago chico del propio Furlán, indica que por ese trabajo la empresa cobrará el 0,5% del total de los aportes de los trabajadores de la UOM. Según fuentes que conocen la trastienda de esta trama, esa cifra ascendería a más de cien millones de pesos mensuales. Un negocio extraordinario para USEM SA, creada el 22 de diciembre del 2022.
A dos meses de ser fundada, consiguió un único cliente que le reportará ganancias millonarias por una década.
¿Por qué la UOM entregó a un privado la potestad de administrar su “caja” principal? ¿El sindicato no era capaz de autogestionarse? Las sospechas aumentan sobre la falta de transparencia en este punto porque USEM SA tiene dos accionistas. El firmante del convenio con la UOM, Branconi, y María Soledad Calle, quien sería su sobrina.
Sol Calle, como se presenta ella misma, es el eslabón que une el repentino crecimiento comercial de USEM SA con La Campora, y también explica el favoritismo de la UOM por esa empresa privada sin experiencia en el mercado.
Calle fue concejal en Zárate, milita en la agrupación de Máximo Kirchner, y es al mismo tiempo una autoridad destacada de la propia UOM.
El secretario general de la UOM, Furlán, se alineó en los últimos años con los Kirchner. A tal punto, que ahora se sabe que le confió a una dirigente “camporista” las finanzas de los fondos que aportan todos los afiliados del país a un gremio que, como muchos otros de los que integran la CGT, perdió poder político y efectividad para ofrecerle buenos servicios a sus representados.
Las particularidades de esta alianza comercial son variadas y variables.
Calle, entonces, es empleada del sindicato que contrató a su empresa para administrar fondos multimillonarios con éxito seguro para sus cuentas privadas.
Influencia y cargos
La influencia de Calle dentro de la UOM es relevante. Fuentes del gremio afirmaron que por su vínculo con Furlán fue apodada en el gremio como “Primera Dama”. Incluso las versiones de dirigentes del sindicato afirmaban que Calle y Furlán eran pareja. Novios. Esta semana, después de que A24 revelara algunos detalles de esta misma trama, ella subió a sus redes una foto junto a otro hombre, y una frase en la que esa otra persona ratificaba su amor mas que nunca. Furlán conoce el estupor que causó entre algunos delegados distritales de la UOM haberse enterado del pacto financiero entre el sindicato y USEM SA por ajenos al gremio. En declaraciones a C5N, el sindicalista se atajo afirmando que cualquier irregularidad o críticas por el contrato con esa empresa privada tenían como origen “a una operación de prensa”.
Si Calle mostró en la web su verdadero amor, entonces las versiones que ratificaban que era pareja de Furlán se basaron en equívocos.
Lo cierto es que ni el secretario general de la UOM ni la empresaria, y autoridad al mismo tiempo de ese gremio, al que le maneja el dinero, Sol Calle, desmintieron el verdadero vínculo que provoca la agitación interna en la UOM: el contrato con USEM SA.
Ese convenio incluye una cláusula que indica que “todos” los empleados de la firma deberán dedicarse de forma exclusiva al trabajo contable y bancario por sus obligaciones con la UOM. Calle no lo podría cumplir si al mismo tiempo se dedica a trabajar en la propia UOM.
La influencia que logró tener sobre Furlán es tal que no solo fue elegida para manejar el dinero de los afiliados. Además fue designada por el sindicato como vicepresidenta de Industriall Global Union, un organismo con sede en Suiza que se dedica a defender los derechos de los empleados de las industrias. Calle viajó a varias ciudades de diferentes continentes por ese rol gremial.
El contrato secreto



El convenio que firmó la UOM con su empresa es muy favorable a la compañía. Por ejemplo, se estableció que USEM SA manejará los fondos de los afiliados del sindicato por los próximos diez años. Es un lapso en el que recibirá el pago del 0,5% de ese flujo multimillonario a cobrar del 1 al 5 de cada mes. El lazo comercial no puede ser dado de baja por la UOM, pero sí USEM SA tiene el poder de abandonar sus compromisos si le avisa al gremio treinta días antes de rescindir este contrato.
El mismo documento indica que el secretario general de la UOM podrá ordenarle a USEM SA que haga pagos específicos en casos excepcionales. Se desconoce si Furlán apeló a ese poder alguna vez.
El dinero de la UOM fue noticia en septiembre del 2024, pero por un robo de 150 millones de pesos en efectivo que sufrieron dos dirigentes del gremio que habían retirado la plata de una sede del Banco Nación en Campana.
Según el portal Norte, los protagonistas declararon en una comisaría que esos 150 millones tenían como destino una “cueva” donde debían cambiarlos por dólares. De modo oficial, la UOM afirmó que era plata destinada a las obras de construcción en la sede del sindicato.
Cuando la policía detuvo a uno de los acusados de cometer el atraco, éste declaró que quien les había pasado información sobre esos millones que la UOM sacaría del banco era un dirigente del propio sindicato.
Sea como fuere, la única autorizada a realizar un pago al gremio desde el Banco Nación, entidad en la que la UOM centraliza todos sis ingresos en un fideicomiso, es la empresa USEM SA. La firma no tuvo absolutamente nada que ver con el robo posterior del cash.
Es evidente que algún tipo de asesoramiento financiero hace falta en este sindicato emblema del peronismo.
El secretario administrativo de la UOM, Abel Lobato, es un sindicalista que ha sabido invertir la plata en asuntos que mezclan posibles ganancias con el placer mas mundano. Según los documentos públicos, es titular de dos studs en los que se anotaron dos pura sangre exitosos.
Uno de ellos está en el hipódromo de La Plata. Se llama “Luzbelito”, quizás en honor al disco de “Los Redonditos de ricota” que lleva el mismo nombre.
El stud del hipódromo de Palermo es “El Basti”. De allí proviene un caballo victorioso con nombre peronista. Fue bautizado como “Descamisado”. Ganó varias carreras. Y puede ganar muchas más. Es información.

