La Finalissima entre Argentina y España estaba lista para convertirse en una postal de lujo en Lusail, pero la guerra en Medio Oriente cambió el clima. En España ya hablan abiertamente de un plan B para evitar que el partido se caiga.
El duelo figura programado para el 27 de marzo en Qatar, con Lusail como escenario. En la previa, se agotaron las 88.966 entradas del estadio, un dato que había potenciado la expectativa por el cruce de campeones.
La escalada del conflicto regional, sin embargo, empezó a impactar en la logística deportiva. En las últimas horas se multiplicaron las suspensiones y reprogramaciones en la zona, con el espacio aéreo y la seguridad como ejes del problema.
De la Fuente y el pedido de una nueva sede
Luis de la Fuente confirmó que España pretende jugar, pero dejó una frase que movió el tablero: “La idea es buscar otra sede”. Lo planteó como salida mientras no existan garantías para sostener el evento en Doha.
En esa línea, explicó que se negocia una alternativa para sacar el partido del área de conflicto. Su mensaje fue doble: deseo de mantener el compromiso deportivo y prioridad absoluta a la seguridad en un contexto incierto.
Qué puede pasar con la organización
La RFEF aclaró que la Finalissima no está oficialmente suspendida, pero admitió que la semana será “determinante” para definir si se mantiene Qatar o si se traslada. UEFA y Conmebol monitorean el escenario junto al organizador local.
En paralelo, la federación qatarí comunicó el aplazamiento de torneos y competencias “hasta nuevo aviso”, un anuncio que alimentó la alarma alrededor del calendario. Con el reloj corriendo hacia fines de marzo, la sede pasó de certeza a interrogante.

