Por Eduardo J. Vior*
La violación de la soberanía de un país latinoamericano es un crimen inenarrable de Estados Unidos que responde a la Doctrina Monroe: «Todo lo que hay en el continente americano es para nosotros». Más allá de lo ocurrido en 1989 en Panamá, hay que remontarse a los años 30 del siglo XX para ver algo igual.
Llama la atención la respuesta de los países latinoamericanos y que la OEA y la CELAC no hayan emitido ni un comunicado. Sobran los comentarios sobre la posición extremadamente colonial del Gobierno argentino, que es más papista que el Papa… Nadie juega solo con determinadas cartas: se juega con todo el mazo porque no se sabe dónde conviene colocar la apuesta por lo cambiante de la situación.
Los actores
Para Donald Trump, los resentimientos personales también son un factor de la política internacional: está enojado porque no le dieron el Premio Nobel de la Paz a él, sino a Corina Machado. Pero en algún momento habrá que ponerle los puntos sobre las íes.
También hay que ver los hechos en el contexto de las divisiones internas del Gobierno estadounidense: el vicepresidente James Vance no apareció en escena porque representaría una posición más ortodoxa del movimiento MAGA, que rechaza todo tipo de intervención militar norteamericana en el exterior a menos que sea para defensa inmediata del territorio norteamericano.
Estados Unidos necesita imperiosamente que Venezuela le venda más petróleo porque, a diferencia de Europa, Rusia y China, no ha vuelto a desarrollar sus ferrocarriles y depende absolutamente del tráfico de camiones o de los barcos del Mississipi, que funcionan con combustibles fósiles.
Mientras que Rusia no quiere perjudicar internamente a Trump, lo que sucede con China es diferente: Estados Unidos le vendió armamento a Taiwán y China hizo una maniobra para rodear completamente la isla… Actualmente, el 80 por ciento del petróleo venezolano se vende a China, que tiene tal potencial económico que no puede ser frenada en América Latina y el Caribe: todos nuestros países necesitan a alguna empresa china para algo.
Comercio internacional
Trump es abolutamente consciente del retraso económico y tecnológico de Estados Unidos respecto a China, por lo que se ha planteado es levantar un muro en torno al continente americano para que aquí no entre nadie y tener recursos naturables baratos para recuperar la competitividad respecto a China.
Pero ¿cuántos productos estadounidenses vemos en las góndolas de los supermercados argentinos con la apertura comercial? Las empresas de Estados Unidos no tienen cómo competir y Trump intenta compensarlo con poder militar. La pregunta es hasta dónde puede estirarse ese poder militar sin poder económico que lo respalde.
Hacia adelante, es cierto que México, Colombia y Groenlandia le interesan porque tiene beneficios posibles. Pero Cuba es nada más que para su electorado en Miami: para Estados Unidos, ocupar la Isla sería más gasto que beneficio.
*Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Giessen (Alemania) y en Sociología por la Universidad Federal de Paraná.



