En un operativo que refuerza la presencia y cooperación entre distintas unidades de la Guardia Nacional Aérea de los Estados Unidos, los High Rollers del Ala de Transporte Aéreo 152 de Nevada han logrado un importante hito al colaborar en la Operación Deep Freeze, la misión militar anual del gigante norteamericano en la Antártida, un territorio que, junto con Groenlandia y el Canal de Panamá, se ha consolidado como uno de los nuevos epicentros de interés estratégico para Estados Unidos en esta nueva administración Trump, tal como se destacó en repetidas ocasiones a través de Escenario Mundial.
La misión, que inicialmente sufrió retrasos debido a los impredecibles cambios meteorológicos en Christchurch, permitió al equipo transportar 39 pasajeros a la estación McMurdo a bordo de un avión C-130 Hércules, contribuyendo de manera decisiva a aliviar la carga operativa del 139.º Escuadrón de Transporte Aéreo Expedicionario de la Guardia Nacional Aérea de Nueva York, unidad que históricamente ha gestionado la mayor parte de las misiones de la Operación Deep Freeze mediante aviones LC-130, diseñados para aterrizar en hielo y nieve.
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La comandante del 152.º Ala de Transporte Aéreo, la coronel Catherine Grush, resaltó en declaraciones la relevancia de esta alianza al afirmar: “Tengo la esperanza de que podamos hacer de esta una alianza duradera con la Guardia Nacional Aérea de Nueva York y la Fundación Nacional de Ciencias. Estamos entusiasmados de poder ayudar y brindar todo el apoyo que se necesite de nuestra parte”, en una declaración que no solo pone de manifiesto el espíritu colaborativo de la misión, sino que también destaca el valor estratégico de contar con diversas capacidades operativas en uno de los entornos más desafiantes del planeta.
Esta misión preocupa a aquellos países que poseen reclamos territoriales en el continente antártico, especialmente a la Argentina, donde la integración de los recursos y la experiencia entre las distintas fuerzas operacionales estadounidenses, evidenciada por el apoyo coordinado de una unidad C-17 de Washington durante los meses de invierno, constituye un ejemplo claro de cómo la cooperación y la disponibilidad de diversos medios de transporte militares ponen de manifiesto la experiencia de los Estados Unidos cuando se trata de operaciones en zonas de extrema dificultad, una característica que no puede pasarse por alto.
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Fuente: National Guard