La reciente controversia en torno al cobro de una tasa municipal en Wanda despertó airadas respuestas. El ex diputado de la Unión Cívica Radical, Javier Mela, propuso como salida a la crisis financiera desatada por la caída de recursos, que se supriman municipios y que en paralelo se aumente la coparticipación, además de la profesionalización del empleo municipal.
“Misiones cuenta con casi 80 municipios para un territorio y una población relativamente acotados. Si bien la creación de nuevas jurisdicciones respondió históricamente a demandas de representación local, el crecimiento institucional no siempre estuvo acompañado de sustentabilidad económica.
La fragmentación administrativa implica estructuras políticas y técnicas duplicadas, mayores costos operativos y una dispersión de recursos que, en muchos casos, limita la capacidad de inversión real en servicios esenciales”, señala Mela.
Su propuesta de eliminación de municipios o “unificación” apunta a reducir estructuras administrativas y fortalecer unidades territoriales más sólidas.
Mela ofrece ejemplos que podrían analizarse técnicamente: la integración de Wanda con Puerto Esperanza; Concepción de la Sierra con Santa María; Candelaria con Profundidad; o incluso un esquema metropolitano unificado entre Posadas y Garupá. El planteo “no implica una eliminación de la presencia estatal, sino una reorganización orientada a eficiencia y escala”.
“Menos estructuras políticas y administrativas permitiría liberar fondos para inversión real en infraestructura, salud primaria, mantenimiento urbano y servicios esenciales”, señala la propuesta.
Para el diputado que ingresó a la Legislatura en reemplazo del condenado por pedofilia Germán Kickza, “esta reforma estructural debe ir acompañada de una decisión política clave: aumentar de manera gradual la coparticipación municipal del actual 12% hasta al menos un 18%”.
“Si queremos municipios fuertes, debemos dotarlos de verdadera autonomía financiera. No se puede exigir eficiencia sin garantizar recursos suficientes y previsibles. A la vez, debemos promover una mayor cultura impositiva. En muchos distritos existe una marcada resistencia al pago de tasas y contribuciones, lo que termina debilitando aún más las arcas locales. Impuestos razonables, claros y vinculados a servicios concretos deben ser efectivamente cobrados. Sin recursos propios y sin conciencia fiscal, ningún municipio puede sostener políticas públicas de calidad”, remarca.
Según Mela, la combinación de menos municipios, mayor coparticipación y fortalecimiento de la cultura tributaria permitiría dar un salto institucional. “Municipios más grandes y financieramente sólidos podrían profesionalizar su administración, capacitar a su personal y jerarquizar la función pública local. El empleado municipal no puede seguir siendo el último eslabón del Estado, con los haberes más bajos y escasas oportunidades de formación. Es, en realidad, el primer rostro del Estado en nuestra estructura federal: primero el municipio, luego la provincia y finalmente la Nación. Allí comienza la experiencia cotidiana del ciudadano con lo público”.
“Debemos aspirar a que sea un orgullo ser empleado municipal, formar parte de un servicio civil profesional, capacitado y reconocido. Esa transformación no se logra multiplicando estructuras, sino ordenándolas y fortaleciéndolas. Misiones necesita un debate maduro sobre su organización institucional. Menos fragmentación, más autonomía, mejor gestión. Ese es el camino para construir un Estado local moderno, eficiente y verdaderamente al servicio de la gente”, enumera.



