El ciclo está terminado, pero Fernando Gago no piensa renunciar y Juan Román Riquelme espera un gesto del entrenador. Entonces, la charla que se dio este miércoles en el Centro de Entrenamiento de Ezeiza es producto de la coyuntura. Después del papelón histórico ante Alianza Lima, Pintita repitió que tiene “energías” para seguir. El presidente ídolo, que por estas horas se mantuvo en silencio, ya le bajó el pulgar en su círculo íntimo. Sin embargo, le dio el OK cara a cara.
Y si todavía no lo despidió tiene que ver con una sola razón: aguarda que la Bombonera hable el viernes, cuando Boca reciba a Rosario Central por la 8ª fecha del Torneo Apertura. Los hinchas serán jueces ante un rival que ostenta los mismos colores, pero llega invicto y puntero de la Zona B.

El modus operandi de Román es conocido. Elige al entrenador y si no cumple con las expectativas, activa el plan de desgaste. Lo mismo hizo con Miguel Angel Russo, Sebastián Battaglia, Hugo Ibarra, Jorge Almirón y Diego Martínez, los estrategas de una gestión que asumió en diciembre de 2019 y hace dos años no logra dar una vuelta olímpica. No obstante, no hubo un peor resultado que esta serie ante los peruanos. Desde 2010 y 2011 que Boca no jugaba la fase de grupos de la Libertadores en dos ediciones consecutivas. Las pérdidas económicas por quedar al margen de la cita internacional son muy grandes, por encima de los 33 millones de dólares.
Riquelme pasó la madrugada del martes reunido con el Consejo de Fútbol y el análisis fue demoledor para Gago. En 22 partidos, el entrenador no pudo darle una identidad de juego a su equipo. “¿A qué juega?”, se preguntaban cerca del mandamás xeneize. Pero hubo otras cuestiones que expusieron la falta de carácter del técnico. El cambio del arquero para la definición por penales fue difícil de explicar. También, porqué el último quedó a pedir de Alan Velasco cuando Kevin Zenón había solicitado patear el suyo.
“Si trajo a un arquero porque no veía bien a (Leandro) Brey, ¿por qué lo saca?”, fue una de las críticas que se escucharon en el búnker del presidente. Las escenas que se observaron en los distintos canales deportivos dejaron expuesto a Gago, que se mostró sorprendido con la decisión que tomó Agustín Marchesín. El arquero se acercó a Roberto Luzzi, el preparador físico habló con Fabricio Coloccini y el enrulado ayudante de campo le informó al técnico que el ex guardián de Lanús, Porto y Gremio quería cederle el lugar a su compañero. “Hacelo”, se leyó en los labios del técnico y Cristian Muñóz, el entrenador de arqueros, ordenó el ingreso del joven de Lomas de Zamora.
Brey estaba frío, casi no pudo calentar. Tenía un buen antecedente en las definiciones desde los doce pasos, pero no es Sergio Romero, está claro. Chiquito, lesionado, siguió el partido desde un palco. Gago también se desentendió de los rematadores. Racing todavía carga la cruz del penal que falló Jonathan Galván ante Franco Armani. El técnico era ‘Pintita’ y no se inmutó mientras Gonzalo Piovi y Gabriel Hauche se disputaban la pelota. Enzo Copetti, el goleador, no se involucró. Entonces, Boca fue campeón. “Deciden los jugadores en la cancha”, se justificó.
Tampoco se pudo desentramar las razones que llevaron a Edinson Cavani a elegir patear primero, teniendo en cuenta que el uruguayo ganó el sorteo. El delantero quedó en el centro de la tormenta por la jugada del minuto 97, cuando erró abajo del arco de Guillermo Viscarra. Después, ofreció disculpas a través de las redes sociales. Los comentarios que le dejaron debajo de su posteo no fueron nada agradables.

Hay una cuestión que evaluó el Consejo de Fútbol y que podría ayudar a entender los motivos de alargar la agonía del proceso que lleva adelante Gago. Con la eliminación fresca, ¿a quién le va a apuntar el hincha? Todo indica que el técnico no será bienvenido, pero será un paraguas para la presión. Si la gente pidió “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. ¿Se manifestará por la salida del ex volante? Es una especulación que hace Riquelme. Y sus satélites ya hablan de que el técnico deberá rendir examen “partido a partido”.
Sin ir más lejos, el sábado recibió algunos silbidos cuando lo nombraron por los altoparlantes. Ese día, contra Aldosivi, los hinchas manifestaron su bronca en la previa del duelo con Alianza Lima. Y terminaron de estallar con la eliminación consumada.
Gago dirigió la práctica de la tarde y no tuvo contacto con el exterior. Ni con la guardia periodística que esperaba en la puerta del Centro de Entrenamientos ni con un grupito de hinchas que se acercó para manifestar algo de apoyo. Este jueves volverá a encabezar los trabajos tácticos porque el calendario no da tregua. Además, se programó el partido contra los rosarinos para el viernes, ya que nadie esperaba la eliminación de la Libertadores. Si seguía en carrera, hubiera tenido que viajar a Chile la semana próxima, donde Iquique enfrentará a los peruanos. Y está claro que habrá cambios.
Mientras tanto, a espaldas del entrenador, hay nombres que ya empiezan a sonar. Gabriel Heinze, Gerardo Martino, Guillermo Barros Schelotto, Gabriel Milito, José Pekerman y Luis Zubeldía. Todos técnicos de jerarquía con un panorama incierto.
Los primeros cinco están sin trabajo. Parece difícil que Heinze acepte que Román se meta en el vestuario, por más que hayan compartido la camiseta de la Selección Argentina. Le pasó a Gago tras la derrota en Perú. El Tata -cuyo último club fue el Inter Miami de Lionel Messi- no quiere volver a dirigir hasta mitad de año. Guillermo nunca se llevó bien con Riquelme en sus tiempos de jugador. Pekerman es uno de los maestros que tuvo el ex enganche y la edad (75 años) no sería un impedimento. Milito espera ofertas del exterior. Zubeldía, por ahora, está firme en San Pablo.
Román, esta vez, sacó la carta de los refuerzos. Gastó 25 millones de dólares en refuerzos. “Tiene jugadores de sobra”, le achacan a Gago, que entregó una frase preocupante en la conferencia de prensa. “En el fútbol siempre, generalmente, se pierde. Esto es una cuestión lógica. Muy pocos equipos ganan”, manifestó. Para Boca es inadmisible. Como dijo el Coco Basile, es “Deportivo Ganar Siempre”.