En un nuevo paso hacia lo que el Ejecutivo denomina el «alineamiento automático con Occidente», Argentina formará parte del “Consejo de la Paz”, un organismo creado por la administración de Donald Trump para administrar y supervisar la Franja de Gaza tras el cese al fuego.
La noticia, confirmada este domingo 18 de enero, sitúa a nuestro país como uno de los pocos aliados extra-OTAN en aceptar la invitación, que fue extendida a unos 60 líderes mundiales. Según trascendió, el consejo contará con un comité de tecnócratas palestinos bajo la supervisión internacional del Board of Peace, un órgano diseñado por la Casa Blanca.
Controversia internacional y local La decisión no estuvo exenta de polémica. Incluso desde Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu señaló que la iniciativa de Trump no fue coordinada previamente con su gobierno. En el plano local, analistas internacionales advierten que este movimiento podría tener costos en foros como la ONU.
Para especialistas consultados, este giro radical en la política exterior podría debilitar apoyos históricos necesarios para Argentina, como el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas, donde el respaldo de los países emergentes y del «Sur Global» es estratégico.
¿Qué implica el plan? Aunque Milei calificó la propuesta como un «nuevo y audaz enfoque», voces críticas sugieren que detrás del «Consejo de la Paz» se esconde un proyecto de reconstrucción de Gaza diseñado bajo intereses exclusivos de Washington, que algunos sectores ya denominan la «Riviera de Gaza» por su potencial desarrollo inmobiliario y de recursos.
Por el momento, otros actores clave como Brasil o Turquía no han confirmado su participación, dejando a la Argentina en una posición de vanguardia —o de aislamiento, según quién lo mire— respecto a sus vecinos regionales.




