El referente de la Corriente de Expresión Renovada (CER), Gustavo Martínez, analizó el presente del Partido Justicialista del Chaco tras la asunción de sus nuevas autoridades, en un contexto inédito sin el control del gobierno provincial. En ese marco, consideró que el partido atraviesa una oportunidad histórica para reorganizarse, recuperar su base militante y reconstruir su vínculo con la sociedad. Sus declaraciones se dieron tras el reciente proceso de normalización partidaria, iniciado el año pasado.
Según explicó, esta nueva etapa debe servir para «movilizar y organizar a todos los sectores», pero advirtió que el principal desafío es revertir errores acumulados durante los 16 años de gestión. «Se dejó de escuchar a la militancia y a los cuadros políticos», sostuvo, al tiempo que remarcó la necesidad de abrir el partido a una participación más plural y representativa.
Críticas a la conducción
Martínez fue crítico con la conducción actual del PJ chaqueño, a la que acusó de haber consolidado un esquema «elitista» y alejado de la base social del peronismo. Señaló que, en los últimos años, el partido se estructuró en torno a una «burocracia partidocrática» que concentró decisiones y beneficios, dejando afuera a amplios sectores.
En esa línea, cuestionó además el modelo de construcción política aplicado, al que definió como «basista y distorsionado», alejándose —según su visión— de la esencia histórica del justicialismo como movimiento policlasista. «Si seguimos con las mismas prácticas y con los mismos actores, es muy difícil que el PJ vuelva a ser alternativa», advirtió.
La autocrítica como punto de partida
El dirigente planteó que la unidad del peronismo chaqueño solo será posible a partir de una autocrítica real y profunda. «Todos somos parte del problema», reconoció, incluyéndose dentro de los errores de gestión que también lo alejaron de la base social durante su paso por la intendencia de Resistencia en el periodo 2019-2023.
En ese sentido, remarcó que la renovación no puede ser «digitada desde arriba», sino que debe surgir de un proceso participativo, con protagonismo de la militancia. «No sirve reemplazar nombres si se repite la misma lógica de construcción», afirmó, al tiempo que insistió en la necesidad de recuperar el vínculo con los distintos sectores sociales, económicos y territoriales.
Cómo construir nuevos liderazgos
Martínez cuestionó la centralidad de figuras individuales en la política actual y propuso avanzar hacia una construcción colectiva. «Buscar la solución en una persona es un error», sostuvo, en referencia a los liderazgos personalistas que predominan en la escena política.
En ese marco, dejó una de las definiciones más fuertes: «No estamos en condiciones de seguir siendo nosotros los protagonistas en una lista de candidatos», en alusión a dirigentes como él, Domingo Peppo y Jorge Capitanich. Para el exmandatario comunal, el rol de la dirigencia con experiencia debe ser acompañar y facilitar el surgimiento de nuevos cuadros desde las bases del partido.
Internas y rechazo a la «digitación»
El referente de la CER propuso reactivar la vida interna del partido mediante elecciones partidarias abiertas a afiliados e independientes, como mecanismo para legitimar liderazgos. Consideró que este proceso permitiría fortalecer al PJ y evitar la imposición de candidatos sin respaldo territorial.
Asimismo, se mostró crítico del sistema de primarias abiertas (PASO), al que responsabilizó de debilitar la vida interna de los partidos. «El que tiene más recursos para hacer campaña termina imponiéndose sin conocer el territorio», señaló, en contraposición a un modelo basado en la militancia activa y el debate interno.
El rol de los intendentes
Martínez también se refirió al lugar de los intendentes dentro de la estrategia del PJ y advirtió sobre el riesgo de utilizarlos políticamente en disputas internas. «No hay que quemarlos», afirmó, al señalar que algunas figuras —como Magda Ayala— están siendo expuestas de manera prematura, afectando su proyección futura.
En esa línea, cuestionó las maniobras que buscan condicionar decisiones partidarias mediante acuerdos o presiones. «No se puede construir con especulación ni intereses personales», remarcó, y advirtió que repetir esas prácticas podría llevar al justicialismo a nuevas derrotas.
El papel que quiere asumir en la nueva etapa
Gustavo Martínez dejó en claro que busca ocupar un rol de acompañamiento en el proceso de renovación del PJ chaqueño. En ese sentido, planteó que su experiencia puede servir para aportar en la construcción de una alternativa competitiva, pero sin pretensiones de centralidad.
«Tenemos mucho para aportar quienes venimos militando hace décadas, pero desde otro lugar», sostuvo. Según explicó, el desafío es poner ese conocimiento al servicio de una nueva generación de dirigentes que surja con legitimidad desde la base.
Para el dirigente de la Corriente de Expresión Renovada, ese aporte debe enfocarse en fortalecer la organización partidaria, promover el debate interno y garantizar que la renovación no sea superficial, sino estructural.
Dudas sobre el respeto de los acuerdos
El exintendente también se refirió a los acuerdos internos alcanzados dentro del PJ el año pasado, en el marco del proceso de normalización partidaria. Señaló que esos compromisos fueron clave para reunir a distintos sectores del peronismo.
Sin embargo, advirtió que el cumplimiento de esos acuerdos no depende de una sola parte. «Uno puede garantizar lo propio, pero no lo que haga el otro», expresó, dejando entrever dudas sobre la continuidad de esos entendimientos por el nulo lugar que le dieron a la CER en las bancas de la Cámara de Diputados.
En ese contexto, remarcó la importancia de sostener reglas claras y consensos genuinos para evitar nuevas fracturas dentro del partido y consolidar una estrategia común de cara al futuro.



