¿Cómo hizo Mukesh Ambani para convertirse en la persona con más dinero en todo un continente? El indio de 68 años tuvo una educación que mezcló los estudios y la calle. Y, como si fuera poco, para alcanzar ese puesto en el podio de los mega millonarios combatió con su propio hermano.
El magnate tiene un patrimonio neto de 105 mil millones de dólares, según el último registro de Forbes. A pesar de que viene en caída, el empresario se ubicó entre las diez personas más ricas del mundo durante tres años seguidos (del 2021 al 2023).
La compañía que heredó de su padre administra la refinería de petróleo más grande del planeta.
Haber logrado ese título está adjudicado a su astucia, al multiplicar lo que empezó su progenitor, un comerciante de hilos. El mismo había dejado un imperio que, además de la empresa textil y la mencionada industria pesada, incluía plantas de producción de poliéster, un complejo petroquímico, y presencia en el sector de las telecomunicaciones.
Hoy Ambani vive en “Antilia”, un edificio de 27 pisos en Bombay, ciudad ubicada en la costa oeste de India, que su familia ocupa de manera completa.

Y los altos gastos se trasladan a cada ámbito. Cuenta con una colección de al menos 160 autos de lujo, mientras que, para el casamiento de su hija en 2018, contrató a la cantante estadounidense Beyoncé para que diera un show privado.
Años después, en la boda de su hijo menor, su influencia se reflejó en los invitados presentes: los desarrolladores tecnológicos Mark Zuckerberg y Bill Gates, y la célebre artista Rihanna.
Además, los Ambani son dueños del equipo de críquet Mumbai Indians. Deporte en el que no dejan su fortuna fuera de la cancha. Al asistir a los partidos, Nita, con quien Mukesh está en pareja desde 1985, llegó a lucir joyas de diamantes.
El orgullo indio de Mukesh Ambani
Sin embargo, Mukesh mantiene ciertas costumbres que parecieran centrarlo entre las alturas. El accionista mayoritario del conglomerado industrial Reliance Industries resulta ser vegetariano, abstemio, y defensor de su cultura, según cuenta un artículo del New York Times.
Ejemplos de esto último son su gusto por las producciones de la industria de cine hindi, conocida como Bollywood; su preferencia por el guyaratí –dialecto hablado en el estado indio de Guyarat, donde tiene su mayor complejo petroquímico- por sobre el inglés; la importancia a las oraciones hindúes; y cierto rechazo a usar trajes occidentales.
Una infancia protegida, con la calle como educación
Mukesh Ambani nació en la ciudad de Adén -que en la actualidad pertenece a Yemen- el 19 de abril de 1957. Posteriormente sus padres tuvieron a Anil, con quien se repartiría la fortuna familiar a comienzos del siglo XXI, peleas mediante.
Pero antes de negociar contratos a gran escala, los pequeños vivieron en un edificio comunal de bajo alquiler en Bombay. Su padre, hijo de un profesor de escuela, comenzó como vendedor, hasta que en 1966 fundó Reliance, un pequeño negocio de tejidos.

De esta manera, Mukesh se abrió paso desde abajo y entre pocos recursos, algo que “le dio una ventaja” frente a otros empresarios, según sus propias palabras citadas en la nota del periódico neoyorquino.
Sin embargo, el trabajo de su padre prosperó rápidamente y el grupo familiar (que incluía a su madre Kokilaben y a otros dos hermanos) se mudó a un barrio acomodado en su actual ciudad de residencia. Pero la comodidad fue relativa ya que el cambio impuso una curiosa forma de no “mimarlos demasiado”.
Su padre procuró que él y sus hermanos pasearan de forma diaria en zonas donde vivían las clases trabajadoras. Incluso dio la orden de que viajasen en transporte público, acompañados de un tutor, reveló el mencionado medio estadounidense.
“Fue una de las mejores cosas que me ha pasado […] Salimos y aprendimos a jugar al hockey. Íbamos en autobús y en tren, y nos decíamos: ‘Así es la vida’”, se sinceró Mukesh.
De hecho, llegada su juventud, su progenitor continuó transmitiéndole el valor que este le daba a la experiencia por sobre la academia.
Así se vio en un llamado clave. Ocurrió cuando, terminados sus estudios de ingeniería química en la Universidad de Bombay, Mukesh viajó a Estados Unidos para cursar un posgrado en administración en la Universidad de Stanford.
El por entonces muchacho de 23 años, que estaba a la mitad del programa de dos años, tuvo que volver a India porque su padre –que no había terminado la escuela secundaria- lo quería al frente de un proyecto de hilados.
Hermanos distanciados: el triunfo empresarial de Mukesh
En 2002, al fallecer el hombre que dio inicio a la fortuna, comenzó la distribución de la herencia de miles de millones de dólares entre los cuatro hijos. Pero el mayor foco de conflicto estuvo entre Mukesh y su hermano Anil.
El magnate originario no había dejado ningún plan sucesorio o testamento, asegura el portal Bollywoodshaadis. En tales circunstancias, Mukeh fue designado presidente de Reliance Industries y Anil vicepresidente. Pero las disputas entre ellos crecían sin detenerse y terminaron por hacerse públicas dos años después.

Con una situación incontenible, en 2005 los herederos llegaron a un acuerdo y dividieron la empresa. Para llegar a ese punto necesitaron de la intervención de su madre, Kokilaben, de 91 años.
Mukesh transformó lo recibido en una corporación aun más monumental, haciendo uso incluso del área de las telecomunicaciones. Vale destacarlo teniendo en cuenta que, en el reparto familiar, este sector se lo había quedado Anil.
Pero Mukesh, que en la década del 70 ya había comenzado a participar de los negocios textiles en Bombay, no dudó en ir por todo.
Sus pasos firmes se diferenciaron del devenir materialmente trágico de su par. Si bien su hermano llegó a acumular una riqueza de 42 mil millones de dólares en 2008 –fue la sexta persona más rica a nivel global-, atravesó problemas judiciales (propulsados por el personaje principal de esta historia) y de liquidez.
Las acciones de Anil sufrieron un fuerte revés, lo que lo dejó por detrás de la competencia: ante enormes deudas, la empresa Reliance Communications no pudo adoptar tecnologías claves como el 4G, señala el mencionado sitio Bollywoodshaadis. Así fue como entre quiebras y desesperación, su fortuna se redujo.
Su empresa se iba a fusionar con MTN, un importante operador sudafricano, pero en 2008 Mukesh hizo un reclamo que lo impidió.

Desde entonces comenzaron las batallas legales, de las que Mukesh no se vio totalmente libre. En una de ellas, un tribunal ordenó que compartiera sus ganancias de gas. En aquella ocasión hasta se involucró el gobierno indio en el reclamo del recurso natural.
Nombrado el tema, el paso del tiempo mostró una cercana relación entre Mukesh y el Primer ministro Narendra Modi.
De hecho, el multimillonario no escatimó en elogios al mandatario este último enero en la Conferencia Regional Vibrant Gujarat: “la era Modi es el movimiento de la India de potencia a ejecución, de aspiración a acción, de ser un seguidor a convertirse en una fuerza global”.
Lo más grande, en manos de los Ambani
Por si pareció poco, los títulos de “más…” se acumulan. El centro de rescate y rehabilitación de vida silvestre más grande del mundo es parte de la familia oriental. Para sorpresa de pocos, entre sus célebres visitantes contó con el mencionado mandatario.
El hijo menor de Mukesh, Anant Ambani, -quien tuvo la fastuosa boda en 2024 con Radhika Merchant, hija de un poderoso farmacéutico- está a cargo del extravagante centro de vida silvestre que supera las 1.200 hectáreas.
Más de 1,5 millones de animales y 2.000 especies distintas pasaron por el centro Vantara –según su sitio web-, el mismo que a fines del 2025 le ofreció un paseo especial a la leyenda del fútbol Lionel Messi.
Las lujosas instalaciones y de última generación del sitio de rescate (inaugurado en marzo del año pasado) está ubicado en Jamnagar. En este distrito indio también se encuentra la refinería de petróleo -destacada al comienzo de esta nota- insignia de la compañía familiar.
Esta cercanía no es una casualidad, teniendo en cuenta que el joven de 30 años está a cargo del sector energético del conglomerado industrial. Por su parte, su hermano mayor Akash, es presidente de la compañía telefónica Reliance Jio, mientras que su gemela Isha -la única mujer de los tres hijos de Mukesh– está abocada al comercio minorista y al área financiera.

