Mié, 8 abril, 2026
15.7 C
Buenos Aires

Historia y presente de la psicodelia: de la prohibición a su regreso en clave contemporánea

Entre laboratorios, ceremonias amazónicas y archivos olvidados, la psicodelia vuelve a ocupar un lugar en la conversación pública. Ya no como emblema contracultural, sino como zona de cruce entre ciencia, mercado y búsqueda espiritual. En El herborista alucinado. Psicodelia, integraciones y otros viajes (Editorial Marciana), Fernando Krapp ensaya una cartografía de ese retorno y de sus tensiones.

Fernando Krapp es autor de El herborista alucinado. Psicodelia, integraciones y otros viajes (Editorial Marciana). Foto: gentileza.

El regreso de las sustancias psicoactivas al debate público no se explica solo por la moda ni por la nostalgia sesentista. En los últimos veinte años, investigaciones clínicas en universidades anglosajonas reinstalaron compuestos como la psilocibina en el campo terapéutico.

Ese movimiento dialoga con una tradición previa que en la Argentina tuvo hitos tempranos: en 1956, Alberto Tallaferro publicó Mescalina y LSD-25, primer estudio sistemático local sobre aplicaciones clínicas del ácido lisérgico. El propio término “psicodelia” había sido acuñado en 1957 por el psiquiatra Humphrey Osmond, tras su intercambio epistolar con Aldous Huxley: psique (mente) y deloun (manifestar), aquello que hace visible lo oculto.

Ese linaje, interrumpido por la prohibición global impulsada en 1971 por Richard Nixon, es uno de los ejes de El herborista alucinado. La llamada “guerra contra las drogas” clausuró ensayos clínicos y desplazó la investigación hacia la clandestinidad. Lo que hoy se presenta como novedad –el “renacimiento psicodélico” promovido por centros como Johns Hopkins o el Imperial School of London– tiene, en realidad, antecedentes más densos y menos lineales.

Una pregunta precisa

Krapp parte de esa constatación para formular una pregunta precisa: si el resurgimiento académico anglosajón encuentra un correlato en la Argentina, un país atravesado por la tradición psicoanalítica y por experiencias locales poco difundidas. “La pregunta que motorizó el primer capítulo del libro es si existe un resurgir de los psicodélicos en Argentina”, señala. La indagación no es solo historiográfica: busca detectar continuidades, vacíos y reapropiaciones.

Entre esos antecedentes aparece Mesa Verde, un grupo rosarino integrado por el psiquiatra Dr. Néstor Berlanda, médicos, antropólogos y el abogado Dr. Diego R. Viegas que luego se volcó a la antropología. “La otra parte del libro era tratar de establecer algunos eslabones perdidos con ese resurgir”, explica Krapp.

Mesa Verde trabajó con ayahuasca y otros enteógenos en los años noventa, organizó talleres y promovió la visita de un médico tradicional amazónico en 1999. Esa experiencia, situada fuera de los grandes centros académicos, constituye un capítulo clave para comprender la trama local.

El impulso más inmediato del libro, sin embargo, tiene un origen biográfico. Mientras trabajaba en Viva la pepa junto a Damián Huergo, Krapp viajó a México para el rodaje de Oaxaca y allí atravesó experiencias psicodélicas con el director. “Le conté a Denis Fernández ese viaje y quedó fascinado”, recuerda. Denis, junto a Manuel Álvarez, abrió en Editorial Marciana una colección de no ficción: El herborista alucinado es su tercer título. El proyecto nace, entonces, de un cruce entre investigación y vivencia.

A diferencia de sus libros anteriores, aquí la primera persona no es accesorio sino estructural. “En este caso, escribir en primera persona era un recurso insoslayable”, afirma. Krapp decidió probar cada enteógeno que analiza –LSD, ayahuasca, hongos psilocibios– como parte de una ética del conocimiento: comprender desde la experiencia directa aquello que luego sería materia narrativa y reflexión crítica. La escritura aparece como instancia de integración, como el momento en que lo vivido se decanta en sentido.

Esa operación no está exenta de tensiones. “La disolución del yo y la suspensión de la neurosis me llevó a una contradicción con la escritura”, admite. Si el trance implica un corrimiento de la identidad, la narración supone un sujeto que ordena, selecciona y enuncia. El libro trabaja esa fricción sin resolverla, apoyándose en una tradición que va de Thomas De Quincey –autor de Confesiones de opiómano– a William S. Burroughs con El almuerzo desnudo. No se trata de romantizar el consumo, sino de examinar cómo ciertas sustancias interpelaron históricamente a la literatura.

El concepto de enteógeno –“dios dentro”, de éntheos y génos– abre otro plano de lectura. Krapp dialoga con William James y Las variedades de la experiencia religiosa para pensar estos estados como formas contemporáneas de vivencia espiritual. “Es algo que realmente pasa, y uno no sabe si es una alteración de la mente o si se abre un portal”, dice. Escéptico declarado, reconoce sin embargo que esas experiencias lo obligaron a repensarse “desde otro lugar”.

En la actualidad, el discurso legitimador proviene sobre todo de la neurociencia. El libro describe la acción de estas moléculas sobre receptores serotoninérgicos y redes neuronales, y observa el desplazamiento cultural que acompaña esa explicación. “Hoy lo que impera es la neurociencia, se dice que no son las drogas sino lo que hacemos nosotros con las drogas”, señala. Para el autor, ese enfoque aporta evidencia y protocolos, pero también corre el riesgo de producir un relato abstracto, desligado del cuerpo y de las condiciones concretas de uso.

Ceremonias urbanas y retiros espirituales

Ese vacío se vuelve visible en el mercado emergente. La expansión de ceremonias urbanas y retiros espirituales convive con una lógica comercial que poco tiene que ver con la medicina ancestral amazónica. El psiquiatra Néstor Berlanda, coautor junto a Diego Viegas de Ayahuasca. Medicina del alma (Biblos), advierte sobre la proliferación de facilitadores improvisados: “Ahora cualquiera está haciendo experiencias de este tipo”, señala, y cuestiona a los “chamanes new age” que reproducen una estética sin formación clínica ni arraigo comunitario. También subraya los riesgos psiquiátricos en personas vulnerables.

Fernando Krapp es autor de El herborista alucinado. Psicodelia, integraciones y otros viajes (Editorial Marciana). Foto: gentileza.

El ámbito legal argentino permanece en una zona gris. “Los espacios donde se practica con estas plantas ancestrales está desamparado por la ley”, apunta Krapp. Esa falta de regulación obliga a moverse entre la investigación académica, los consultorios privados y circuitos rituales informales. El libro no elude esa complejidad: examina tanto el potencial terapéutico como las zonas problemáticas, evitando el entusiasmo acrítico.

En ese cruce entre historia, experiencia y análisis cultural, El herborista alucinado construye una cartografía situada del presente. Recupera antecedentes olvidados, documenta iniciativas como Mesa Verde, narra un viaje que funcionó como detonante creativo y examina el actual “renacimiento” sin perder de vista la prohibición que lo precedió. La pregunta que lo recorre no es si la psicodelia debe celebrarse o condenarse, sino cómo comprender su retorno en una época que oscila entre la promesa científica, la búsqueda espiritual y la mercantilización de lo sagrado.

El herborista alucinado. Psicodelia, integraciones y otros viajes, de Fernando Krapp (Editorial Marciana).

Redacción

Fuente: Leer artículo original

Desde Vive multimedio digital de comunicación y webs de ciudades claves de Argentina y el mundo; difundimos y potenciamos autores y otros medios indistintos de comunicación. Asimismo generamos nuestras propias creaciones e investigaciones periodísticas para el servicio de los lectores.

Sugerimos leer la fuente y ampliar con el link de arriba para acceder al origen de la nota.

 

Mi admirable hermano

Quiero escribir sobre una persona a la que siempre he admirado: mi hermano Carlos. Acaba de dejarnos, diría que...

Cuál es el vínculo entre el tirador de San Cristóbal, el último detenido y una red digital que venera la tragedia

La herida que provocó la tragedia de la escuela N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, al norte de...

Le robó la tarjeta de crédito a una compañera de trabajo con discapacidad: compró un arbolito de Navidad, pasajes a San Bernardo y hasta...

Una mujer fue detenida acusada de estafa tras robarle la tarjeta de crédito a una compañera de trabajo con...
- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí