Una bicicleta diminuta, unas rueditas entrenadoras y una sonrisa en movimiento. En cuestión de segundos, San Antonio Oeste se sumergió en una pesadilla: una zorra del ferrocarril embistió a una niña de 3 años ya su padre. El resultado fue devastador: la menor murió y su papá quedó internado en estado crítico.
El hecho ocurrió en Antártida Argentina al 2200, donde las vías atraviesan una calle sin barreras, sin luces, sin advertencias. Una ciudad sin defensas frente a una tragedia anunciada. La zorra –ese vehículo utilizado para mantenimiento– circulaba por las vías cuando impactó violentamente contra la bicicleta en la que se desplazaban padre e hija.
El golpe fue tan brutal que la bicicleta quedó encajada bajo la estructura de hierro. No hubo margen para evitar lo inevitable. La nena fue trasladada al hospital local, pero las heridas eran irreversibles. Su padre pelea por su vida.
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La fiscal Paula Rodríguez Frandsen quedó a cargo del caso. Ordenó la intervención del Gabinete de Criminalística y la demora preventiva del conductor de la zorra , mientras se reconstruye lo ocurrido.
Vecinos y vecinas no ocultan su furia. Aseguran que jamás hubo señalización ni barreras en la zona. «Esto iba a pasar, tarde o temprano», repiten con impotencia. «Pudo ser cualquier chico, cualquier familia».