La Selección argentina Sub 17 cayó 3-0 frente a Brasil en un nuevo clásico sudamericano disputado en Asunción, Paraguay.
El conjunto brasileño fue superior durante gran parte del encuentro y selló la victoria con autoridad, asegurando su clasificación a las semifinales del torneo.
Luego del partido, el festejo de los jugadores brasileños derivó en provocaciones que encendieron la reacción de los juveniles argentinos.
Hubo empujones, gritos y momentos de alta tensión dentro del campo de juego, con intervención de los cuerpos técnicos para evitar que la situación pasara a mayores.
El clima ya venía caliente y terminó de explotar con una grave denuncia: acusaron a un jugador argentino de haber realizado gestos racistas durante el partido. El árbitro escuchó los reclamos pero no activó el protocolo correspondiente, lo que incrementó la polémica y el malestar.

