Es la corona esquiva. La que le falta al Rey de Copas. La que nunca pudo ganar. ¿Y si este es el año? Eso se pregunta Independiente, que empezó este miércoles un nuevo camino en la Copa Argentina con la ilusión de poder de una buena vez romper el maleficio y ubicar en su nutrida vitrina este trofeo que se le resiste (nunca superó los cuartos de final). En la lluviosa noche de San Nicolás, el equipo de Julio Vaccari debutó con un 2-0 sin problemas ante Sportivo Belgrano de San Francisco, que milita en el Torneo Federal, tercer escalón del fútbol argentino. El rival en los 16avos de final también será del ascenso: Gimnasia de Mendoza.
Tanto fue Independiente por la derecha con Santiago Montiel, porque la espalda de Tomás Pennesi tentaba al ataque sostenido por allí, que lo terminó quebrando a Sportivo Belgrano con una jugada nacida de un córner gestado del otro lado. Lo merecía el Rojo porque siempre fue más, aunque en un descuido Enzo Avaro, el ‘10’ de los cordobeses, hizo trabajar a Rodrigo Rey.
Montiel se perdió un par de chances claras. Y si no pudo él, quien sí logró empujarla fue Diego Tarzia, el otro volante externo de Vaccari. De un tiro de esquina llegó un remate de Alvaro Angulo que no llegó al arco. Iván Marcone definió desde el piso. La pelota entrada, pero Tarzia la aseguró al lado del palo.
Todo Sportivo Belgrano explotó pidiendo offside (no hay VAR en esta competencia). La jugada fue rápida y muy fina. Tarzia parecía tener medio pie adelantado, aunque era una acción para que definiera la tecnología. Por eso, se le debe dar la derecha a la decisión arbitral.
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Los dirigidos por Sergio Maza rápidamente se cargaron de amarillas. No había terminado la primera parte y ya tenían amonestados a tres de sus cuatro defensores. El gol hizo más marcada la diferencia de jerarquía y el dominio rojo, que casi no le dejaba tocar la pelota a su rival. Aun sin Luciano Cabral (lesionado), Independiente tuvo lapsos de buen fútbol de la mano de Mancuello y Loyola.
Montiel siguió encendido pero peleado con el arco. Y Avalos tampoco pudo concretar. Los cambios revitalizaron un poco a Sportivo Belgrano, que se animó de contraataque y alguna preocupación le generó. Pero justo en ese momento en el que el balón era prestado un ratito para los de camiseta verde y blanca, el Diablo metió la cola y sentenció la noche.
En realidad, Tomás Nallim metió la mano derecha en el área y Federico Mancuello no falló de penal. El 2 a 0 le quedó mejor a un partido que el Rojo manejó y mereció.