Científicos de la Universidad de California han desarrollado un nuevo protocolo de búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) basado en la sincronización de señales luminosas, similar al comportamiento de las luciérnagas, que permitiría detectar mensajes coordinados con grandes eventos cósmicos.
El sistema propone que las civilizaciones avanzadas podrían emitir destellos de luz coordinados con eventos astronómicos masivos para facilitar su detección desde la Tierra. Esta metodología se aleja de la escucha tradicional de ondas de radio para enfocarse en la detección de pulsos ópticos de alta potencia.
La estrategia implica el uso de telescopios de última generación que monitorean miles de estrellas simultáneamente en busca de patrones artificiales. La premisa central es que un mensaje emitido al azar tiene pocas probabilidades de ser interceptado, mientras que uno emitido bajo un patrón de tiempo compartido aumenta exponencialmente las chances de éxito en la comunicación interestelar profunda.
El uso de señales ópticas como clave en la búsqueda de civilizaciones extraterrestres
El equipo de investigación utiliza algoritmos de aprendizaje automático para filtrar la luz natural de las estrellas y aislar posibles señales de tecnología láser. Este enfoque permite procesar volúmenes masivos de datos con una eficiencia sin precedentes, buscando anomalías que no encajen con los procesos físicos conocidos.
Una ventaja crítica de este método inspirado en la naturaleza es la optimización del consumo energético para la supuesta civilización emisora. Emitir un flujo continuo de información requiere recursos inmensos, pero el uso de pulsos breves y sincronizados con eventos cósmicos permite concentrar la energía en momentos específicos.

La aplicación de este sistema también beneficia el estudio de la astrofísica convencional. A medida que los instrumentos ópticos se vuelven más sensibles, la frontera entre el ruido astronómico y la posible señal tecnológica se vuelve más delgada, exigiendo modelos matemáticos robustos que puedan diferenciar ambos fenómenos con exactitud.
La colaboración internacional es un pilar fundamental para el éxito de esta iniciativa, ya que requiere una red de observatorios distribuidos por todo el globo. Al sincronizar la observación terrestre con el mismo principio que las luciérnagas aplican en el bosque, la humanidad se prepara para una nueva etapa en la exploración espacial, donde el silencio del radio sea reemplazado por la luz.

