
El ex concejal y referente del motocross analizó los recientes operativos de saturación policial en los médanos de Pinamar. Si bien reconoció la necesidad de mayor control, advirtió sobre el trato al turista y el impacto económico en la temporada.
La seguridad en «La Frontera» de Pinamar y el uso de vehículos en la arena vuelven a estar en el centro del debate. En una reciente entrevista en los estudios de Pinamardiario Streaming, Javier Pizzolito, ex concejal y experimentado corredor de motocross, brindó su visión sobre el fuerte despliegue policial que incluyó helicópteros y patrullas de la Provincia de Buenos Aires, y cómo esto afectó la dinámica de la ciudad balnearia.
Un operativo de «saturación»
Consultado sobre el estado actual de la seguridad en la zona de los médanos tras la repercusión mediática de los accidentes y desbordes, Pizzolito describió un escenario de control extremo. «Veo una patrulla muy potente, el helicóptero sobrevolando constantemente, incluso en predios habilitados, y operativos cerrojo en la salida de Dunas y Ruta 11» detalló.
Sin embargo, el referente deportivo marcó una dualidad en los resultados. Si bien admitió que «hubo una baja en el mal uso de la frontera y el sur de Cariló», cuestionó las formas. «A primer sabor de boca, pareció algo exagerado. Cuando hacés un operativo de saturación al voleo, corrés el riesgo de que tus visitantes se sientan maltratados, casi abordados como criminales», explicó.
El impacto en el turismo y la economía
Uno de los puntos más sensibles tocados durante la charla fue la repercusión económica de estas medidas. Según Pizzolito, la severidad de los controles tuvo un efecto directo en la afluencia de febrero.
«Hubo una repercusión negativa. Sé de mucha gente que devolvió señas de casas porque venían a andar en UTV y no tenían ganas de pelearse cada tres horas con un operativo», afirmó. Para el ex funcionario, esto generó una baja turística notable en un segmento que viaja específicamente para disfrutar de los «juguetes» de arena.
Secuestros de vehículos y la postura de la Justicia
Durante la entrevista también se abordó la situación legal de los vehículos incautados, mencionando casos puntuales como el de una camioneta RAM secuestrada por maniobras presuntamente peligrosas. Se destacó que los fiscales mantienen una postura firme: no devolver los vehículos hasta el juicio o entregarlos bajo guarda judicial, impidiendo su venta o transferencia.
Pizzolito analizó por qué el foco se puso sobre las camionetas: «No es caprichoso. Es el único vehículo registrable y detectable con patente. Los UTV no suelen tener distintivos, por eso se va primero contra las camionetas».
El ADN de Pinamar
Hacia el final, Pizzolito reflexionó sobre la identidad de la ciudad y la necesidad de encontrar un punto medio. Reconoció que la capacidad municipal de control era escasa y que el apoyo de Provincia y Nación era necesario, pero abogó por un futuro con mayor equilibrio.
«Pinamar tiene un ADN de juguetes de arena desde los años 85. Esperemos que se pueda llegar a un equilibrio un poquito más saludable, sobre todo para la actividad turística. Lo ideal a veces es enemigo de lo posible», concluyó.



