“¿A quién no le gustaría ser Estopa?”. David Fernández lanza una pregunta retórica al aire que José Corbacho se hace suya al vuelo. “El subidón que te tiene que dar actuar ante 30.000 o 40.000 personas y que digas ‘¡Hola!’ y todos se vuelvan locos”, imagina el de l’Hospitalet con los ojos abiertos como naranjas. “A nosotros todavía no nos pasa”, reconoce su nueva pareja teatral. Hace casi treinta años que los dos humoristas se conocen, cuando coincidieron en La Cubana.
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