¿Qué tiene de especial Antonia Scott, la protagonista del universo Reina Roja, creado por el escritor español Juan Gómez Jurado? No es policía ni investigadora, pero tiene un coeficiente intelectual más alto que el de todos los demás. En Todo muere (Penguin Random House), la última novela de la saga, compuesta por El Paciente (2014), Cicatriz (2015), Reina Roja (2018), Loba Negra (2019), Rey Blanco (2020), Todo Arde (2022) y Todo Vuelve (2023), vuelve a sus andanzas, junto a otras mujeres que lo han perdido todo, incluso el miedo.
Juan Gómez Jurado, retratado en Buenos Aires. Foto: Constanza Niscovolos.Las novelas de Juan Gómez Jurado (Madrid, 1977) fueron traducidas a más de 40 idiomas y se convirtieron en un gran fenómeno de ventas de los últimos años (solo en España lleva vendidos 4 millones y medio de ejemplares), consagrando al autor como uno de los máximos exponentes del género negro.
Reina Roja fue adaptada como serie en Prime, bajo la dirección de Koldo Serra (director también de La Casa de Papel) y fue la más vista de la historia a nivel internacional en la semana de su estreno.
Actualmente Gómez Jurado colabora con varios medios y es co-creador de los podcast Todopoderosos y Aquí hay dragones. De visita a la Argentina para presentar su última novela, habló con Clarín sobre cómo construye a sus personajes, el rol de la cultura en estos tiempos, lo que le gusta leer y los desafíos de una época hipertecnologizada.
El libro sorprende incluso antes de abrirlo porque en la contratapa no hay sinopsis. En cambio, el propio autor explica: “Desde que yo era muy pequeño odiaba las sinopsis en las contraportadas porque me parecía que te condicionaban de alguna forma el contenido del libro. Y luego hay una cuestión filosófica también detrás de eso: vivimos en un mundo en el que cada vez te dan más masticado cualquier cosa que quieres leer, ver o escuchar. Llevo muchos años deseando poder escribir una contraportada como ésta; si por mí fuera mis libros irían prácticamente solo con el título y la ilustración de la portada y en éste por fin me lo pude permitir”.
–¿Es también una especie de pacto con tus lectores y lectoras?
–Sí, hay una especie de camino en todo lo que tiene que ver con el universo Reina Roja que tiene que ver con que lo interesante es que el lector descubra la historia, no solo desde la primera lectura o incluso desde el primer nivel de lectura, sino siendo consciente de que además de un thriller, existe un juego meta-literario entre todos los libros que forman parte de esta gran historia.
–¿Eso permite que cada cual haga su propia lectura?
–Todo este universo está construido en torno a una frase que me dijo un amigo en 2012: ‘el problema de la literatura de misterio es que ninguna resolución está a la altura de su planteamiento’ y yo pensé tiene toda la razón. Tú no puedes volver a leer una obra maestra del género negro como Asesinato en Expreso de Oriente por segunda vez con la misma belleza y con el mismo sentido de la maravilla, sobre todo porque el final es inevitable. Entonces empecé a pensar si sería posible escribir un libro que tuviera un significante y un significado y luego otro que modificara lo que habías leído en el libro anterior, de manera que no solo tuvieras que leerlo más de una vez sino que con sucesivos libros fueran cambiando los libros anteriores, como una especie de caja de muñecas rusas, y así es como nació el universo Reina Roja. Los lectores pueden leerlo una sola vez y está bien, no tienen por qué volverlo a leer, pero cuantas más veces los lean, más se darán cuenta de que las cosas que habían ido viendo habían cambiado de foco. De la misma forma que tú llegas al final del Sexto sentido y prácticamente estás obligado a volver a ver la película otra vez. Pues esa misma sensación, pero replicada en una serie de libros que fueran modificándose entre sí y que estuvieran relacionados entre ellos.
Juan Gómez Jurado, retratado en Buenos Aires. Foto: Constanza Niscovolos.–¿Cómo construiste a la protagonista?, porque es como una especie de anti-heroína: una mujer de clase media, con dos hijas pequeñas y una mamá con Alzheimer
–Tú escribes una parte de la historia y la entregas en forma de texto, pero luego la lectora y el lector lo reescriben a su vez desde su propia inteligencia, sus propias experiencias, sus propias inquietudes. Entonces, por ejemplo, en España, Reina Roja y El paciente o La leyenda del ladrón son libros que son obligatorios en la escuela secundaria, en el instituto y cuando yo hablo con esos chicos, me doy cuenta de que no pueden haber leído el mismo libro que tú porque es diferente, tú tienes un hijo, una relación con el mundo y con la realidad que es muy concreta y los chavales, las decisiones de maternidad o de paternidad que modifican un poco no solo la estructura de la realidad, sino incluso la ética, no las pueden recibir de la misma forma; pueden racionalizar decisiones que toman los personajes, pero no pueden interiorizarlas porque tienen 16 años, es decir, no pueden tener las mismas experiencias que tú. Y lo del personaje principal no es el cliché del comisario de policía con un pasado oscuro.
–Lo que sí describes es un clima social de esta época.
–Es lo único que podemos hacer los escritores cuando contamos una historia: darle una nueva relectura a las historias pasadas en función de las personas a quienes va dirigida y eso es lo que llevamos haciendo desde hace 40 siglos. Quiero decir que en última instancia, una historia como El paciente, que es el primer libro de la saga Reina Roja, y es la historia de un médico al que le secuestran a la hija y le dan a elegir entre volver a verla o que su próximo paciente salga vivo de la mesa operaciones. Eso lo puedes leer en clave moderna, de un libro escrito en el siglo XXI, pero si lo extrapolas, es un cuento que podrías contar también con un rey, un médico real y una niña que ha desaparecido; puede ser una historia extraordinariamente clásica, casi una tragedia griega. En realidad, lo único que hacemos es contar las historias para que vuelvan a ser relevantes, eso es la originalidad en última instancia, simplemente hacer que las cosas resuenen contigo de la misma forma que puede resonar con un lector en España o en Bangladesh, que sea universal.
–¿Cómo están siendo tomadas las historias en el resto del mundo?
–Reina Roja está siendo traducida al senegalés y al bengalí. Muchas veces me pregunto cómo es posible que una historia sobre una mujer del barrio de Lavapiés, como o una señora de la calle Abtao, que es el barrio donde nació mi padre y la abuela de mi mujer, esté resonando acá en la Argentina y en la península de Bengala, como en China o en Estados Unidos. Esos hombres y mujeres lo están leyendo también y les está resonando. Hubo una cosa que para mí fue muy bonita: hablaba con Koldo Serra, el director de la serie de Reina Roja, sobre La Casa de Papel (que también dirigió) y en la última temporada le ponen a uno de los personajes delante un papel para delatar a sus compañeros. Y él escribió en este papel ‘Con los dedos de la mano, con los dedos de los pies, con la polla y los cojones, todo suma 23’. Lo pusieron sabiendo que el chiste es intraducible y lo hicieron porque era lo que tenía que ver con el personaje y para mí filosóficamente eso fue muy importante porque respeta el cómo somos y el quiénes somos: tenemos que contar nuestra historia y no hay que preocuparse de más. De la misma forma me pasó con El Eternauta, en donde se narra una historia local y precisamente eso es lo hace más valioso; es un poco la única forma honesta de aproximarte a las cosas. Tú cuenta la historia y deja que el lector haga su trabajo.
–¿Piensas que también esto tiene que ver con el valor actual de la cultura?
–Sí y mucho más teniendo en cuenta que cada vez es más difícil, ya no solo distinguir lo verdadero de lo falso (eso es prácticamente imposible), sino distinguir de una forma nítida tu propia reacción ante lo que sucede. Creo que en nuestro mundo, el que hemos fabricado desde 2020 hasta aquí (que no tiene nada que ver con el anterior), es cada vez más importante la responsabilidad individual, porque los que tendrían que explicarnos el mundo han decidido apostar por el refuerzo ideológico y por vendernos el discurso de que lo importante no es la realidad, sino tus emociones. Creo que cada vez es más importante la ficción para lo que ha servido siempre, generar empatía y espíritu de supervivencia, pero también porque te obliga a ejercer tu responsabilidad individual, para no admitir el discurso de que lo importante no es el hecho, sino cómo te sientes tú enfrente de él, que es prácticamente lo que intenta venderte todo el mundo. Esto de no importa la realidad, sino lo que tú crees. Y eso no es verdad. Creo que la ficción tiene mucho que decir en ese sentido.
–¿Y qué estás leyendo ahora?
–Soy omnívoro. Estoy leyendo un libro que se llama Hands of Time de Rebecca Struthers. Es un libro sobre una restauradora de relojes que cuenta el mundo desde su punto de vista. Volver a los relojes de muñeca sirve también para anclarte a lo físico y a lo imperfecto y para huir de lo pulido y lo suave del scroll infinito.
–¿Cómo con los libros?
–Solo te puedo decir sí en el sentido de que es como un salvataje ante el scroll indefinido. Desde 2015 se sabe que leer en una pantalla no tiene ni el 3% del beneficio que leer en papel. Yo puedo recordar con precisión casi fotográfica el momento en el que muere uno de los personajes de Cementerio de animales de Stephen King en un libro que leí con 13 años: recuerdo que estaba en el tercer párrafo de una página de la derecha y lo sé porque podía tocar el párrafo.
–¿Qué piensas del rol de la juventud en todo este lío?
–Los que nacieron después de los 2000 creo que han sido educados mejor que nosotros, aunque tengan desafíos complicados y jodidos que nosotros no tuvimos. Hay un libro precioso de Steven Pinker, en el que pone un ejemplo muy bonito y dice que si los periódicos, en vez de publicarse una vez al día, se publicaran cada 10 años, solo publicarían noticias buenas porque realmente si te paras a pensar, el mundo va progresando y en una dirección correcta. Si tú quisieras publicar un libro el 1 de enero de 2030 y fueras a contar la década de los 20, hablarías de muchas cosas que han pasado que son muy valiosas: cómo se unió el mundo entero para descubrir una vacuna, por ejemplo. Pero el miedo lo que quiere es que vayas hacia atrás.
Juan Gómez Jurado, retratado en Buenos Aires. Foto: Constanza Niscovolos.
Juan Gómez-Jurado básico
- Nació en Madrid, en 1977 y es escritor. Desde 2022 es el autor en lengua castellana más vendido del mundo, y sus novelas se han traducido a 47 idiomas.
- Las obras sobre el universo Reina Roja (El paciente, Cicatriz, Reina Roja, Loba Negra, Rey Blanco, Todo Arde, Todo Vuelve y Todo Muere), todas ellas publicadas en Ediciones B, se han convertido en el mayor fenómeno de ventas del thriller español.
- En 2024, la primera temporada de Reina Roja, producida por Amazon Studios, se convirtió en la primera serie española de la historia en alcanzar el nº 2 en Estados Unidos en su primer fin de semana, así como el top 10 en 113 países.
- Actualmente se lo puede escuchar en el podcast Todopoderosos.
Todo muere, de Juan Gómez-Jurado (Penguin Random House)

