La historia de amor de Juana Repetto y Sebastián Graviotto comenzó como un flechazo televisivo. Ella lo vio por primera vez en la quinta edición de Gran Hermano y quedó encantada. Años después, una amiga en común los presentó y comenzaron una relación que tuvo varios capítulos antes de consolidarse. En 2020, se casaron por civil en una ceremonia íntima durante la pandemia, y en 2023 celebraron con una gran fiesta campestre en Pilar.

La pareja formó una familia ensamblada con Toribio (hijo de Juana), Lupe (hija de Sebastián) y Belisario, el hijo en común nacido en 2021. Durante años compartieron momentos familiares, viajes y proyectos, que Juana documentaba con frecuencia en sus redes sociales. Sin embargo, en abril de 2025, anunciaron su separación tras cinco años de matrimonio.
La ruptura fue confirmada por ambos en redes y medios. Juana explicó que no hubo terceros ni conflictos explosivos, sino una decisión tomada con respeto y pensando en el bienestar de sus hijos. “Es un proceso difícil, doloroso, con momentos de angustia y frustración. Se cae lo que uno idealizó”, expresó en Instagram. Sebastián, por su parte, mantuvo un perfil más bajo, aunque reconoció que deseaba seguir intentando la relación.
Tras la separación, Juana se mudó con sus hijos a una nueva casa que había estado construyendo. Compartió el proceso de mudanza y adaptación, mostrando que, aunque dolida, estaba enfocada en su rol de madre y en seguir adelante.

Pero el destino tenía otro giro preparado. A fines de agosto, Juana sorprendió a todos al anunciar su tercer embarazo con un video en Instagram. En el clip, comparaba su situación con otras mujeres “recientemente separadas”, mostrando su test de embarazo positivo y acompañando el posteo con la palabra “Surprise”.
La noticia generó revuelo, y pronto se confirmó que el padre del bebé es Sebastián Graviotto. En diálogo con Intrusos (América TV), él contó que, tras la separación, tuvieron un reencuentro casual: “Una noche la invité a comer, la pasamos bien y pasó lo que pasó”. Aunque aclaró que no están juntos como pareja, sí están unidos por el amor y el compromiso de criar a sus hijos en equipo.
“Hoy estamos contentos, esperando al piojo con buena energía, que es lo que se merece”, dijo Graviotto. Juana, fiel a su estilo, se mostró feliz y agradecida por esta nueva etapa, aunque dejó claro que no hay reconciliación formal.
Así, la historia de Juana y Sebastián suma un nuevo capítulo: el de dos personas que, más allá de los vaivenes del amor, eligen seguir construyendo juntos desde el respeto, la crianza compartida y el cariño que los une.