El uso para el sexo de un lubricante natural se volvió tendencia en TikTok, pero los expertos alertan que en realidad puede causar daños en el microbioma vaginal, así como atentar contra la efectividad de los condones como barrera para evitar un embarazo o el contagio de una enfermedad.
Se trata del aceite de coco, elogiado durante mucho tiempo por sus beneficios para todo el cuerpo, desde una alternativa saludable a la mantequilla hasta un remedio eficaz para la halitosis y la resaca.
“El aceite de coco parece ser una opción suave y natural como lubricante; sin embargo, la salud vaginal tiene más matices”, confía la doctora Kate McLean, obstetra y ginecóloga, máster en salud pública y directora médica de Evvy.
Qué produce en aceite de coco en la vagina
Si bien el aceite de coco no es tan alcalino, puede modificar el entorno vaginal al alterar el equilibrio de las bacterias protectoras Lactobacillus que ayudan a mantener un pH ácido y saludable, explica.
“Cuando se introduce un aceite que no está diseñado para uso vaginal, se puede alterar ese delicado equilibrio. El aceite de coco puede recubrir el canal vaginal y alterar el entorno local, dificultando el desarrollo de esas bacterias protectoras”, afirma McLean a The New York Post.

Aunque los fanáticos del aceite de coco señalan que contiene ácido láurico (un ácido graso conocido por sus propiedades antimicrobianas que, según ellos, podrían ayudar a prevenir infecciones), McLean dice que esto es más un mito que una medicina.
Por caso, explica: “No contamos con ensayos en humanos de alta calidad que demuestren que el aceite de coco, o el ácido láurico específicamente, previene de forma segura las infecciones en el entorno vaginal”.
Y recalca que esas alabadas propiedades antimicrobianas podrían potencialmente estar comprometiendo la flora vaginal.
“La vagina depende de bacterias protectoras para mantener un ambiente ácido y estable. Si bien no contamos con ensayos clínicos sólidos que demuestren específicamente que el aceite de coco elimina las bacterias vaginales beneficiosas, tampoco tenemos evidencia que demuestre que las preserva selectivamente”, contrapone.
Y va más allá al hablar de la calidad del aceite de coco, sobre que no tiene ninguna relación con su eficacia como lubricante personal.

“En lo que respecta a la salud vaginal, el aceite de coco ‘virgen’ o ‘prensado en frío’ no cambia significativamente las preocupaciones principales”, menciona
“Esas etiquetas se refieren a cómo se procesa el aceite desde una perspectiva médica; los riesgos potenciales, como la alteración del microbioma o la incompatibilidad con el condón, son esencialmente los mismos independientemente de si el aceite es refinado, virgen o prensado en frío”.
Preservativo y aceite de coco: ¿sexo menos seguro?
Si bien el aceite de coco puede reducir temporalmente la fricción, también se le atribuye debilitar los condones de látex, haciendo que el sexo sea lubricado pero no necesariamente seguro.
“El aceite y el látex no se llevan bien. Puede empezar a debilitar los condones en cuestión de minutos, haciéndolos más propensos a romperse incluso si no hay daños visibles», agregó la médica que es máster en Salud Pública.

Y añadió: «Si alguien depende de los condones para el embarazo o la prevención de infecciones de transmisión sexual, usar un lubricante específicamente etiquetado como compatible con condones es la opción más segura y predecible”.
“El aceite de coco puede sentirse resbaladizo y durar más, pero debilitará los condones de látex y no está específicamente formulado ni probado para el tejido anal, que es más propenso a pequeños desgarros”.
Para cualquier lubricación, McLean recomienda un lubricante a base de silicona de alta calidad.
“Suele ser la opción más segura y confiable porque proporciona un deslizamiento duradero al tiempo que mantiene la integridad del condón y ayuda a proteger el tejido de la fricción”, sentencia.
En definitiva, la ginecóloga concluye: “Introducir remedios caseros o antimicrobianos puede alterar el equilibrio y causar irritación. Si algo no ha sido específicamente estudiado o formulado para uso vaginal, generalmente es mejor no introducirlo en la vagina”.

