En una de las cámaras del Congreso de la Nación los representantes del pueblo, en sesión extraordinaria, debaten la Reforma Laboral. Afuera la policía despliega el operativo anti piquetes, el rechazo adquiere forma y la represión deja atrás la mácula de «incidentes».
El gobernador Axel Kicillof, presente en el escenario de la política, dejó conceptos en contra de la iniciativa mileísta. En primer orden sostuvo que «es mentira que esta sea una ley que ayude a los trabajadores informales y a los que están en peores condiciones. Es el mismo proyecto de Martínez de Hoz: si se ponen en juego las indemnizaciones, las horas extras y las vacaciones, es decir, todo lo que se fue construyendo a lo largo del tiempo, no va a mejorar la situación de ningún trabajador», manifestó el gobernador.

Un eje principal referido a la industria del juicio contó con un análisis del ex Ministro de Economía de la Nación: «Quienes promueven esta ley nos dicen que el problema de nuestro país es que es muy caro despedir trabajadores: deberían explicárselo a los 296 mil despedidos en los últimos dos años por responsabilidad de Javier Milei. Los despidos, las suspensiones, la pérdida de empleo y del salario no están vinculados a las leyes laborales, sino a la política económica».
Sobre engaños y mentiras, Kicillof lanzó una advertencia: «Han dicho que si se aprueba la ley los trabajadores podrán hablar con sus patrones y ser libres de tomarse vacaciones cuando más lo deseen. Son unos estafadores: en una relación asimétrica, el que va a decidir es el empleador, que es el que tiene más fuerza. Vienen a desordenar la vida de muchas familias: los padres van a tener que estar laburando mientras sus hijos estén de vacaciones«, finalizó el mandatario provincial.



