La actividad terminó el 2025 con un leve repunte después de tres trimestres seguidos con señales de estancamiento. La ayuda de la cosecha récord del trigo ayudó a que los números generales de la marcha de la economía sean positivos después de dos meses seguidos de caída.
Para los analistas, el 2025 queda marcado como un año en el que la economía trazó un recorrido de mayor a menor: arrastró un ritmo de recuperación de finales de 2024 que se agotó durante el primer trimestre. Desde ese momento no consiguió despegar y evitó por poco ingresar en recesión de manera formal.
La actividad, además, perfila de manera más marcada dos segmentos bien diferenciados: los sectores que se sostienen a buena velocidad y los que quedaron rezagados. Esa configuración del entramado productivo, en opinión de las consultoras, quedará cristalizado este año.
De acuerdo a estimaciones anticipadas privadas, en diciembre la actividad económica habría tenido un leve repunte. Analytica lo calculó en 0,2%. Con esa cifra, el último trimestre habría terminado con una avance de 0,1% y el 2025, con uno de 4,3%.
Según ese centro de estudios, que dirige Ricardo Delgado, el último mes del año estuvo marcado por una recuperación en consumo y construcción -dos sectores que en términos generales se llevaron la peor parte en los últimos dos años-, ventas mayoristas de autos y recaudación de IVA, que suele ser una muestra de cómo marcha la actividad.
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Qué se espera para la economía del 2026
*Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central
Infografía: Clarín
Por el contrario, la producción y patentamiento de autos cayó con fuerza, lo que impacta en los números de la industria. También detectaron menos préstamos y una caída de ingresos tributarios por seguridad social, lo que es un indicio de un mercado laboral estancado o en caída. «Diciembre exhibe una recomposición incipiente y frágil», resumieron desde Analytica.
El diagnóstico de Equilibra, la consultora de Martín Rapetti fue similar. También midieron una mejora de 0,2% en diciembre y lo atribuyeron a la cosecha de trigo récord. El efecto fue tan marcado que provocó que el indicador general de actividad fuese positivo: al excluir al agro, Equilibra estimó que el resto de la economía tuvo una caída de 0,7% en el último mes del año.
«Tras crecer en el primer trimestre, la economía argentina acumuló tres trimestres consecutivos de estancamiento«, explicaron desde esa consultora. En general, el 2025 habría terminado con un avance de la economía superior a 4% aunque atribuyeron la mayor parte de esa cifra al «arrastre» estadístico del 2024.
Otro centro de estudios que registró una mejora en diciembre fue PulsoPBA, un indicador que desarrolló el Banco Provincia para monitorear la marcha de la economía bonaerense. En el último mes del año hubo, según ese índice, un avance de 1,8% en relación a noviembre. Los números anuales fueron contractivos: el 2025 cerró con una caída de 1,9%.
Una consultora llegó a una conclusión distinta al analizar diciembre. A Orlando Ferreres le dio una caída mensual de 0,6%, otra de 0,2% interanual y un número final de 2025 de crecimiento de 4,7%. La última foto del año fue negativa: estimó una contracción de 0,5% en el cuarto trimestre en comparación con el anterior.
El resumen del 2025, para Ferreres, está explicado en una economía que tuvo a la minería, la intermediación financiera (bancos) y el comercio -por un buen primer semestre- que empujaron hacia arriba los índices.

La consultora Invecq caracterizó al año pasado como de «agotamiento» de la actividad. Lo atribuyó a tres elementos: «Los ingresos reales se recuperan lentamente, el crédito perdió impulso en los últimos meses y ni la tasa de interés ni el riesgo país descendieron lo suficiente como para dinamizar la demanda».
En una mirada extendida a este año, Invecq proyectó que hay sectores que podría crecer a ritmo de entre 5 y 10%: agro, minería, pesca y construcción. En este último caso, se trataría de una recuperación que no llegaría a compensar todo lo que perdió desde 2024.
Un segundo bloque con una expansión más moderada de entre 2 y 3%, como intermediación financiera, comercio, actividades empresariales. Y los más rezagados, que mejorarían un 1%: industria, hotelería, servicios de salud y enseñanza.
«Aun con un crecimiento moderado (en torno al 2/2,5% anual), encadenar dos años consecutivos de expansión sería un mérito relevante para una economía que lleva más de quince años chocando contra un techo estructural», plantearon.
Para Ferreres, la suerte de la actividad este año estará marcada por el equilibrio entre lo que identificó como las fortalezas («mayor orden político y la macroeconomía en una situación más estable») y debilidades («un mercado laboral estancado y precarizado, e ingresos de las familias deprimidos, factores que influyen negativamente en la demanda interna»), enumeró.
Por último, LCG hizo énfasis en que un factor que motoriza la recuperación como es el crédito está en riesgo por la «alta volatilidad de las tasas de interés» y la tranquilidad cambiaria, algo que se extiende en las últimas semanas, podría hacer esperar algunas decisiones de inversión a la espera de algún reajuste más al esquema del dólar.
El Indec tiene dos maneras de medir la marcha de la actividad, y son indicadores con algo más de rezago. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) suele ser considerado una aproximación al dato definitivo, trimestral, que terminar por definir cómo fue la variación del PBI. La información de todo 2025 se conocerá a mediados de marzo.

