NUEVA YORK.- La guerra con Irán domina la conversación de Wall Street. Apenas horas antes de que comenzara el Argentina Week, el evento que reunió a casi 400 empresarios, figuras del Gobierno y 11 gobernadores, el barril de petróleo rozó los US$120. En este contexto, Julio Figueroa, CEO de Citi para toda América Latina, recibió a LA NACION en el piso 39 de la casa matriz del banco norteamericano, en pleno Downtown Manhattan. Entre el entusiasmo por el nuevo interés que suscita la Argentina de Milei y la cautela de Wall Street, el ejecutivo argentino de peso regional aseveró que, aunque ahora se vive un momento todavía “díficil”, el país “va por buen camino”.
—¿Cómo ve el contexto internacional?
—Hay varios aspectos para analizar. El principal es qué efecto va a tener la suba del precio del petróleo en la inflación en Estados Unidos y cómo eso se va a trasladar a la tasa de interés, y eventualmente, a Latinoamérica. El otro aspecto es el precio del petróleo en sí. Muchos de los países grandes —Brasil, Argentina, Colombia, México— son productores y exportadores de petróleo. Entonces, en ese sentido los ayuda, porque con precios mayores van a tener más exportaciones. O sea, tiene algunas cosas positivas y algunas negativas. Desde el lado geopolítico, Latinoamérica es una región bastante pacífica. Otra cuestión es cuánto va a durar esto. Al principio se pensó que iba a ser algo muy corto, pero a medida que pasan los días empieza a pensarse que puede durar más. Todavía es muy incierto.
—¿Qué pasa con los flujos de capitales emergentes en este contexto?
—En general, los flujos de capitales hacia emergentes sufren, porque la tendencia natural es ir a mercados más desarrollados y más estables.
—¿Hace cuánto que el mundo no tiene tanta incertidumbre?
—Es un momento geopolítico delicado. Las tarifas también son parte de esa incertidumbre. Dicho eso, también hay mucha liquidez buscando dónde invertirse.
—¿Cuál es su evaluación de los aranceles de Trump? ¿Funcionaron?
—Creo que Latinoamérica, en términos relativos, salió más beneficiada. Sudamérica no tenía esos déficits de comercio exterior con Estados Unidos como los tenían otros países, por eso fue menos afectada. Pero con el tema de las tarifas todavía falta tiempo. Ahora hubo una resolución de la Corte Suprema que las declaró ilegales. Todavía falta ver los efectos. Obviamente fue algo muy disruptivo y generó mucho ruido al principio.
—¿Cómo ve la región en términos de crecimiento?
—El crecimiento de Latinoamérica está entre 2% y 2,5%. No es de alto crecimiento, pero está bastante estable y geopolíticamente no hay grandes conflictos. Si querés, Venezuela es el único caso. Tenemos un año de elecciones en tres países, que pueden meter ruido: Brasil, Colombia y Perú. Pero la verdad es que estamos muy entusiasmados con Latinoamérica. El comercio con Estados Unidos —salvo México— no es muy alto, con lo cual hay muchas posibilidades de crecimiento. Además, Latinoamérica se está alineando cada vez más con Estados Unidos, que por primera vez en muchos años volvió a poner a la región como prioridad.
—¿Citi podría revisar alguna de sus estrategias en la región a partir de esta nueva geopolítica? ¿Por ejemplo volver a Venezuela?
—Estuvimos en Venezuela 100 años; era uno de los países más importantes que teníamos en Latinoamérica y terminamos vendiendo la operación en 2021. Me tocó dirigir esa operación, así que la conozco bien. Ahora estamos analizando la situación; veremos. Todavía no hay planes concretos de volver a establecernos, pero es algo que podríamos analizar en el futuro si Venezuela siguiera mejorando. Ojalá se dieran las condiciones.
—Milei tiene una excelente imagen, pero la mayoría de las compañías internacionales todavía están aprovechando para salir. ¿Por qué?
—Son decisiones particulares de cada empresa. No creo que haya un hilo conductor. El tiempo dirá si fue una buena decisión o no salir en este momento. Pero también hay un tema más global: muchas multinacionales están en un proceso de simplificación de portafolio. En algún momento estaban en todos lados y en todos los negocios. Nos pasó a nosotros también. Estábamos en más países, con todos los negocios, incluso el minorista. Y así como nosotros, muchas compañías están en un proceso de simplificar y enfocarse más.
—También la Argentina carga con años de mala reputación, ¿le va a costar salir de eso?
—Puede haber algo de eso, pero no creo que sea lo único.
—¿Cuánto le va a costar a la Argentina estar en igualdad de condiciones con Chile o Colombia?
—Está en mucho mejores condiciones que hace algunos años. Está bastante cerca en términos de condiciones. De hecho, la inversión de OpenAI se podría haber anunciado en otro país y se anunció en Argentina.
—¿Hay interés de inversión en sectores que no sean minería, energía?
—Sí, pero va a estar muy concentrado en minería y energía. Y veremos todo lo que tiene que ver con inteligencia artificial y la industria del conocimiento, ahi también puede haber interés.
—¿Habría hoy plata para Argentina en el mercado de capitales? ¿El Gobierno debió haber emitido bonos en enero, cuando el riesgo país estaba debajo de 500 puntos?
—Es difícil. Si la Argentina puede salir al mercado, la respuesta es que sí, hay plata. Si debiera o no haber emitido en ese momento, ya no lo sé.
—¿Qué cosas faltan o qué escucha de los inversores?
—La Argentina está en un proceso de transformación económica muy profundo y ha avanzado muchísimo. En todas las trayectorias siempre quedan cuestiones pendientes. El tema de la inflación todavía hay que seguir trabajándolo para bajarla. Y la Argentina también puede crecer más.
—En su informe más reciente, Citi dijo que Argentina debería aprovechar para liberar los controles de cambio. ¿Es un cuello de botella?
—Se viene de una situación de muchísimos controles cambiarios y se han eliminado casi todos. Quedan muy pocos y creo que se van a ir sacando. No creo que hoy sea un impedimento. No me preocupa tanto.
—Milei suscita gran atractivo en Wall Street. ¿Qué es lo que atrae a los inversores?
—Eso hay que verlo con un sociólogo —sonríe—. Pero cuando fue el evento de las Naciones Unidas, una comida con unas 500 personas, le dieron el Global Citizen Award al presidente de Francia, Emmanuel Macron; al presidente de la FIFA, Gianni Infantino; y a Milei. Estaban sentados en distintas mesas y la gente hacía cola para sacarse fotos con él. Era un evento empresario, con gente muy importante. Me parece que al mercado le gustan las decisiones económicas que está tomando: liberar controles, reglas de juego claras. El mercado quiere que a la Argentina le vaya bien. Y Milei no solo está diciendo cosas que a los inversores les gustan escuchar: también las está haciendo.
—¿Los argentinos que tienen su dinero en banca privada lo están trayendo de vuelta?
—Si uno mira los depósitos en dólares, hace dos años eran unos US$15.000 millones; hoy están cerca de US$40.000 millones. Me parece que sí. Es una señal de confianza. El crecimiento de los depósitos en dólares es un termómetro de qué tan tranquilo estás. También la posibilidad de crecimiento del crédito es enorme. Falta un poco más de perspectiva de largo plazo en Argentina, pero es todo potencial. Si sigue la estabilidad y baja la inflación, eso va directo a la actividad económica.
—Muchos inversores preguntan quién viene después de Milei, si va a haber continuidad…
—No me voy a meter en política, pero lo importante es la continuidad de las reglas de juego. Los proyectos de minería son proyectos a cinco o diez años. Si se mantiene esa continuidad, las inversiones van a venir independientemente de quién gobierne. Lo que tenemos que evitar en Argentina es la ida y vuelta: ir tres pasos para adelante y tres para atrás. Mirá lo que pasa en Perú: cambia el presidente, pero la inversión, el tipo de cambio o el crecimiento no se mueven demasiado. Tenemos que separar la política de la economía. Puede haber distintas opiniones políticas, pero no se puede cambiar todo cada vez que cambia un gobierno. Eso mata la inversión. Lo importante es blindar esas reglas para dar un marco estable en el que los proyectos se desarrollen.
—Da la sensación de que, después de estabilizar exitosamente, el Gobierno atraviesa un momento en el que los resultados no se sienten tanto: el empleo sigue ajustándose y la inflación baja más lento. A juzgar por la experiencia internacional, ¿qué les diría a los argentinos?
—Vamos por buen camino. Estos procesos de transformación tienen ajustes. Hay industrias a las que les va mejor y otras a las que les va peor. Pero todas estas inversiones que están llegando deberían ayudar a crear nuevos puestos de trabajo. Sé que es difícil: las transiciones siempre lo son. Pero vamos en el buen camino.

