Patrimonio
El edificio centenario ha sido derruido pese a su valor histórico para dar paso al avance de las obras de urbanización del entorno de la futura gran estación

Las máquinas han derribado el inmueble para dar paso al avance de las obras de urbanización del entorno de la futura estación
Llibert Teixidó

David Guerrero
Barcelona
Las máquinas ya han derribado gran parte del edificio centenario que fue la gran terminal de mercancías de Barcelona. Los ocupas que vivían en los antiguos pisos de ferroviarios fueron desalojados el año pasado, los ingenieros de las obras de la Sagrera hicieron las cajas y vaciaron sus despachos de la planta baja y los operarios lo tapiaron todo hasta que llegó el día de acabar con un edificio que perfectamente podría haberse considerado de valor patrimonial. Apenas queda en pie la fachada.
Diversas entidades y expertos habían solicitado su conservación, pero la sociedad pública Barcelona Sagrera Alta Velocitat tiene previsto en esta zona construir viviendas y un terraplén que conectará con el futuro parque lineal proyectado encima de la cubierta de la estación. Los habitantes de las chabolas de enfrente –más de medio centenar– temen que, una vez completada la demolición del edificio, ellos sean los siguientes en ser expulsados del lugar.

Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l’Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local



