El año pasado fue un punto de inflexión para Javier Saiach, un diseñador que comenzó su carrera como un juego y terminó consolidándose en la alta costura internacional. Entre Buenos Aires, Asunción y París, logró combinar la tradición artesanal paraguaya con su mirada argentina, llevando su marca a vitrinas exclusivas y conquistando clientas de renombre mundial.
Desde su primera experiencia al abrir su espacio en la Galerie du Ritz Paris -el exclusivo pasaje de boutiques de lujo dentro del mítico Hôtel Ritz, situado en la legendaria Place Vendôme– hasta vestir a figuras como Juliana Awada, el diseñador comparte cómo es su proceso creativo, el desafío de producir alta costura a escala internacional y la visión que lo impulsa a mantener la identidad y el trabajo artesanal en cada pieza que firma.

“El que pasó fue un año maratónico y bisagra para Javier Saiach Costura, porque comenzó como un juego yendo a hacer una campaña a París y, gracias a un amigo que siempre me alentó, terminó con la gran oportunidad de trabajar en un hotel como el Ritz. Fue una emoción muy grande, porque implicaba estructurar toda la empresa para convertirla en internacional, manejando importación, exportación y todo el proceso administrativo”, cuenta mientras se va adentrando en lo que significó este gran salto.

“La comunicación la hice a través de un cuento llamado El vuelo inesperado, donde me imaginé como un pájaro que nació entre Corrientes y luego llegó a Paraguay, país que lo adoptó y le dio forma. Luego volvió y decidió volar más alto, llevando consigo identidad, amor y calidez de los dos países”, define de forma poética.
Nacido en la provincia de Corrientes, tras terminar el secundario Saiach se mudó a Asunción, Paraguay, donde inicialmente estudiaría arquitectura… pero terminó encontrando su verdadera vocación en el diseño de moda. A los 23 años lanzó su propia marca, desde la cual comenzó a desarrollar un estilo que fusiona tradición artesanal, materiales nobles y una mirada contemporánea sobre la alta costura. Y hace pocos meses se transformó en el primer argentino en tener espacio propio en esta galería francesa históricamente reservada a las grandes maisons internacionales.
-¿Por qué decidiste que la marca fuera paraguaya siendo vos sos argentino?
-Porque soy correntino, viví mucho tiempo en Paraguay y ahora estoy entre Buenos Aires y Asunción. Decidí que la marca fuera paraguaya y que yo fuera el diseñador argentino para compartir el logro con el equipo de Asunción, clave para el trabajo artesanal que caracteriza nuestros vestidos.
-¿Cómo es el proceso de compra de un vestido en París?
-Similar al de Buenos Aires o Asunción, con adaptaciones: toma de medidas, prueba en forro, ajustes, trabajo con el género y bordados a mano. Siempre hay un mínimo de tres pruebas antes de entregar la pieza final.

-¿Y cómo viene funcionando la marca en Europa?
-Estamos creciendo y consolidando nuestra presencia. A partir de julio tendremos una modista en el hotel para atender a las clientas de manera personalizada porque muchas pasan por la vidriera y enseguida quieren comprar.
-¿Cuál es el rango de precios de los vestidos?
-En París, los vestidos comienzan en 10 mil dólares y pueden llegar a 32. mil. En Buenos Aires y Asunción, los precios son similares para piezas hechas a medida y con trabajo artesanal.
-Más allá de todo lo que significa este desembarco en París como empresario, ¿cómo lo viviste en lo personal?
-Cuando recibí la oportunidad entendí que podía estructurar la empresa internacionalmente, con todo el equipo involucrado. Ese momento me hizo consciente de que los sueños se cumplen, pero con trabajo y dedicación.
-Me hablaste del equipo de Asunción, ¿Cómo definís el rol que tuvieron?
–Ellos manejan técnicas centenarias como Richelieu (un estilo de bordado) y calados, y fueron fundamentales para que los vestidos tengan la calidad artesanal que caracteriza a la marca.

-¿Cómo manejan la producción y venta de alta costura en diferentes países?
-Tenemos cuatro vestidos por país y pruebas rigurosas. Cada vestido está hecho a medida, con un alto porcentaje de trabajo manual.
¿Y cómo funcionan los pedidos de alta costura?
-Se hacen con seis meses de anticipación y un mínimo de tres pruebas. Cada pieza es hecha a medida. Solo producimos un número limitado de vestidos por país para mantener la exclusividad y calidad.
Javier Saiach, el diseñador elegido por Juliana Awada

“El éxito es un camino muy exigente. Comienza acompañado de un equipo, algunos de cuyos integrantes, a medida que avanzás, se quedan en el camino. Es un proceso duro, pero maravilloso que requiere valores sólidos y un ego bien asentado para no caer en tentaciones o prostituir tu mercado”, afirma Saiach a GENTE.
–¿Qué sentiste al ver a Juliana vestida por vos en el G20, cuando ella era primera dama?
-Fue emocionante y gratificante. Ella podría haber elegido Dior, pero apostó por nosotros. Ese tipo de decisiones demuestra generosidad y confianza en nuestro trabajo.

-¿Cómo es trabajar con figuras internacionales y mantener tu identidad como diseñador?
-Es un equilibrio entre mantener nuestra esencia y adaptarnos a las necesidades de cada clienta. Siempre busco respetar la artesanía y la calidad del trabajo, sin dejar que el ego o la presión mediática afecten nuestro enfoque.
-¿Quiénes forman parte de tu “dream team” de clientas para 2026?
-Mi selección incluye a Juliana Awada, Danna Paola, Rita Ora, María Vázquez, Patricia Della Giovampaola y Graciela Borges.

-¿Cómo manejás la relación con clientas famosas que podrían usar otras marcas?
-Siempre se trata de generosidad y confianza. Por ejemplo, Juliana, Rita y otras artistas podrían haber usado Dior o Gucci, pero eligieron nuestra marca. Eso demuestra que el trabajo bien hecho genera fidelidad.
Javier Saiach, un diseñador con sello propio
“Cada diseñador tiene su línea y su identidad. No me interesa compararme ni entrar en polémicas. Mi enfoque es mantener la calidad, la artesanía y la autenticidad en cada pieza”, asegura.

-¿Qué diferencia a tus vestidos del de otros diseñadores?
-Cada pieza es construida a mano, con cuidado en costura y bordado. Tenemos tres líneas: prêt-à-porter, prêt-à-couture y couture, cada una con distintos niveles de personalización y detalle artesanal.
-¿Cómo desarrollaste tu carrera internacionalmente sin perder la identidad artesanal?
-Desde el inicio estructuramos la empresa para manejar importación y exportación, manteniendo el trabajo artesanal y 100por ciento hecho a mano. Cada vestido refleja la combinación de nuestras raíces argentinas y paraguayas, y la visión internacional.
-¿Cómo garantizan que los vestidos sean completamente artesanales?
-Tienen detalles que no se ven a simple vista: pinzas, costuras, bordados hechos a mano. Aunque visualmente parezca simple, cada pieza es construida desde cero.
-¿Cómo manejás la competencia y la crítica?
-No competimos con nadie ni entramos en polémicas. Cada diseñador tiene su identidad y línea, y nosotros mantenemos la nuestra con excelencia y ética profesional.

–¿Qué opinas de la moda argentina actual?
-Hay muchos diseñadores nuevos, pero también falta profesionalismo. A veces la carrera se basa más en el show que en el diseño. Nosotros priorizamos la artesanía y la autenticidad.
-¿Qué planes tienen para el próximo año en alta costura?
-Elegir cinco figuras femeninas para representar la marca, mantener el servicio personalizado en París y continuar produciendo piezas limitadas y hechas a medida, con alto nivel de lujo y detalle artesanal.
-¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar en la moda?
-La clave es la dedicación, la paciencia y mantener valores sólidos. La excelencia se reconoce con el tiempo.
Fotos: Martín Traynor (@martintraynor.photo)
Agradecemos a la PR María Claudia Pedrayes

