El viernes 28 de marzo, una tarde que parecía rutinaria para una madre y su hijo de cuatro meses, se transformó en una experiencia angustiante. Con la intención de proteger la salud de su bebé, Karen Ayala lo llevó al Centro de Salud “Las Malvinas”, en Florencio Varela, para que recibiera las vacunas correspondientes a su edad.
A las 13.30, el enfermero de turno administró las segundas dosis de Neumococo, Poliomielitis, Quíntuple Pentavalente y Rotavirus. Sin ningún tipo de síntoma que le llamara la atención, Karen regresó a su casa. Sin embargo, al llegar, notó que su bebé, Noah, no dejaba de llorar.
Al principio, atribuyó el malestar a las vacunas, una reacción común en los bebés. Pero a las 15.30, al retirar el algodón que le colocaron en el vacunatorio, en la pierna de su hijo, descubrió con horror que una aguja había quedado clavada. «No lo podía creer», expresó Karen.
Desesperada y buscando respuestas, la madre volvió al centro de salud. Allí, le informaron que el enfermero responsable ya había terminado su turno, pero otro miembro del personal la atendió y quiso calmarla con la explicación del protocolo y asegurándole que las agujas utilizadas son estériles y tienen fecha de vencimiento. «Todo esto nos descolocó totalmente», afirmó Ayala a Clarín.
A pesar de estas explicaciones, su indignación no se calmó, por lo que decidió dejar asentada su queja en el libro de quejas, y contactó a la policía para formalizar una denuncia.

Cuando Karen llegó a la Comisaría Florencio Varela 2ª, los oficiales le informaron que no podían hacer nada, ya que el caso debía ser reportado directamente en la municipalidad. Sin embargo, para su sorpresa, en la mañana del sábado 29, un móvil policial se presentó en su domicilio para trasladarla nuevamente a la comisaría. Al llegar, Karen descubrió que alguien ya había denunciado en su lugar.
La directora de la Secretaría de Salud de Florencio Varela, Soledad Asteggiano, denunció el hecho antes que la madre. «¿Por qué? si yo la quise hacer el mismo día y me dijeron que no se podía», cuestionó Karen.

Además, Asteggiano envió una ambulancia del SAME para evaluar al bebé. Sin embargo, Ayala manifestó que la asistencia recibida fue insuficiente, ya que «ni lo revisaron ni le tomaron la temperatura».
Ante la persistencia de la fiebre y el decaimiento de Noah, su mamá lo llevó al Hospital Mi Pueblo de Florencio Varela, donde quedó internado para realizarle análisis de sangre y orina. Los resultados mostraron un aumento en los glóbulos blancos, lo que suponía una posible infección en la pierna afectada.
El bebé ya volvió a su casa, en donde se encuentra estable y recuperándose junto a su familia. «Esta bien gracias a Dios, sin ningún seguimiento médico», detalló Ayala.
Ante el grave incidente, el municipio de Florencio Varela inició un sumario administrativo y apartó preventivamente al enfermero involucrado mientras se investiga el caso por posible mala praxis.
*Maestría Clarín/Universidad de San Andrés
SC